<Martes, 2 de marzo 2010



DÍA 6

Cuando nos encendieron la luz de la habitación con un «¡BUENOS DÍAS!», Erik se levantó contento de su cama y subimos juntos a desayunar. La verdad es que estar con Erik me está empezando a agobiarme con su obsesión de verse durmiendo en la calle. Cuando terminamos de desayunar, Erik fue hasta donde estaba el Trabajador Social a pedirle permiso para poder «hablar con la Directora sobre su renovación». Su forma de dirigirse a él me pareció tan servil, que solo le faltó hacer una graciosa reverencia final. El Trabajador Social le contestó que «debía esperar a que llegase Luisi” y después se acercó hasta donde yo estaba sentado, para decirme que “no me marchase sin hablar con la Directora”. Erik se volvió a sentar con cierta pesadumbre y los dos nos quedamos esperando en la mesa del Comedor Social a que llegase Luisi.

No me hizo falta que Erik me susurrase quién era, la Directora apareció en el hall caminando con paso firme y entró directamente a su Despacho. El Trabajador Social se fue a darle novedades, volviendo para decirnos que «Luisi quería ver a Erik primero y después me atendería a mi”. Salimos del Comedor Social y me quedé esperando mi turno sentado en la bancada enfrente al Despacho. Erik entró dejando la puerta abierta. Me quedé observando la escena para aprender como se habla a una Directora de un Albergue de indigentes. La saludó cortesmente, se sentó gentilmente y empezó a hablar educadamente. Ya desde el primer momento, Luisi, que estaba sentada mirando hacía la puerta, le puso mala cara a Erik, pero se fue calentando según fueron pasando los segundos oyéndole hablar. Parecía como si conociese a Erik y el «sueco» no sea tan legal. No lo sé, sólo sé que Erik no había podido hablar mucho, cuando Luisi empezó a gritarle y lo puso a caer de un burro, llamándole «sin vergüenza», «geta», «caradura»… Aunque Luisi sabía que la estaba mirando, no se cortó ni un pelo y Erik salió del Despacho llorando como una niña.

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Sin haber asimilado la escena, Luisi gritó mi nombre compuesto y apellidos. Entré al Despacho dando por ciertos los rumores que he estado oyendo sobre ella. Mi entrevista también fue corta. La Directora empezó formulándome preguntas fáciles de fáciles respuestas. Durante mas de veinte minutos le expliqué haber estado trabajando los últimos 10 años en Canarias y haber regresado a Asturias hace 5 meses por la crisis, que en Oviedo aun estoy matriculado en un Grado Medio/FP1 de Soldadura y Calderería en el CIFP Cerdeño por la mañana, mientras que por la tarde hacía un cursillo de soldadura del INEM que terminé a mediados de enero, hasta que repentinamente, me preguntó sobre «el motivo por el cuál acabé en la calle». Me quedé un momento mirando las estanterías del Despacho repletas de libros de Trabajo Social y finalmente conseguí responder; “regresé creyendo que en Asturias estaría mejor que en Canarias y que alguien me ayudaría”. Luisi no quedó satisfecha y ahora prosiguió con preguntas precisas que intenté evitar. Estuve divagando un poco, hasta que le contesté con lo que quería saber; “pues lo mismo que dejé cuando me marché, ha sido lo que me he encontrado. La tía se río de mí en mi cara y me estampó, “pues haberte quedado en Canarias” y en estas me sonrió para decirme, “haberte quedado allí”.

Empezaba a desquiciarme con sus impertinencias, cuando en un momento dado, se desentendió de mi dirigiéndome «a que pidiese cita con la Unidad de Trabajo Social del Cristo-Buenavista» y me mandó salir de su Despacho. Muy pocas veces, una persona con carácter me ha dado tan mala impresión como la Directora, más aún, cuando salía de su Despacho me dedicó otra sonrisa que no me gustó nada. Nada me comentó sobre «prolongaciones de estancia», ni de ser «seguimiento».

Cuando bajé a la calle, Erik estaba esperándome para despedirse y «me invitó a marchar con él, a probar suerte en los Albergues de Galicia». Le di un abrazo y le deseé buen viaje. Dejar Curriculums en las empresas ubicadas en el PEPA, era el plato fuerte para ayer y para hoy si no hubiera terminado. Hoy solo tenía que visitar los talleres de la zona del Muelle y las naves de la avenida Conde de Guadalhorce. Si ayer me pareció triste ver el Polígono nuevo, hoy me pareció más triste ver estos talleres abiertos a primera hora de la mañana, sin ningún tipo de actividad y los empleados hablando entre ellos.

Intenté ir mas despacio por el Polígono de las Arobias, viendo que iba a terminar demasiado pronto y acabé dándome de bruces con la nave de la Fundación Metal Asturias. Por curiosidad, entré al Aulario de Formación para informarme por sus Cursillos de Soldadura y conocí al profesor, quien me informó que «estaban esperando a que el Principado aprobara los Presupuestos Generales y aún no sabían cuándo iban a empezar las clases». Por si pudiese ayudarme, le comenté que «estaba buscando trabajo» y me habló de la sede de la Fundación Metal en la calle Jovellanos, donde tienen una Bolsa de Trabajo a disposición de los trabajadores y Orientación Laboral para los desempleados del sector.

Con algo pendiente que hacer por la tarde, me fui a dejar Curriculums hasta San Juan de Nieva y regresé bordeando la antigua fabrica de Cristalería Española, hoy Saint Gobain Cristalería. Cuando me senté en el parque que está al lado del Albergue, eran las 11:45, la hora perfecta para no ir al Centro de Día y evitar volver a ver a la Luisi, aunque una mala hora para poder ir a ningún otro lado, si tengo que estar de vuelta en la calle de la Estación a las 13:00.

En el parque del Muelle, bajo la estatua del Adelantado de la Florida, estuve pensando ¿cómo puedo salir de esta situación a corto plazo? No se me ha ocurrido nada, en la certeza que quienes hayan estado primero que yo en el Albergue, lo habrán intentado todo y seguro que eran mas atrevidos de lo que yo soy. Lo único que se me ha ocurrido sería la venta ambulante, pero me ha desilusionado solo de pensarlo. Todo aquello de lo cual se pueda sacar dinero, estará quemado por los inmigrantes que a su llegada a España, se habrán planteado esta misma pregunta. También pensé ¿como conseguir una habitación? Las dos únicas formas que se me han ocurrido, sería conociendo a alguien que me cediese gratis una habitación que le sobrase o conociendo una casa okupa sin saber muy bien cómo funcionan. Todo lo que se me ha ocurrido pueden ser más problemas que soluciones.

Después de comer, estuve dando vueltas hasta las 17:00 y me fui a la Fundación Metal, centrándome en lo prioritario, pero no estaban las Orientadoras Laborales y la Conserje me mandó pasarme mañana. Vaya forma de perder el tiempo y las pocas energías que tengo. El resto de la tarde me la pasé abstraído en el parque de Ferrera y a la hora de la cena, la Trabajadora Social se acercó a mi mientras estaba cenando y me ha dicho que «solo voy a disfrutar mis 3 días al mes, hoy y mañana podré dormir, pero pasado mañana tengo que irme del Albergue». Tras decírmelo, se ha alejado. Lo que más me sorprendió de todo fue su rimbombante forma de decirme que solamente voy a disfrutar «mis» 3 días al mes. Por un momento estuve tentado en levantarme y salir detrás de ella a pedirle explicaciones de ¿por que no me «renueva»?, pero sentí su honestidad. La decisión estaba tomada y no era cosa de ella, sino «de quien manda aquí». Me ha roto todos los esquemas. Parece ser que a efectos administrativos, el domingo no se me computó como entrada y ayer fue el primer día de mis 3 días al mes.

Así que mañana estaré en Avilés haciendo lo que tenia pensado y pasado mañana iré a Oviedo, aunque no me guste nada tener que volver a la ciudad donde he nacido y estoy empadronado. Cuando llegué a Avilés pensé que me darían cuartel. Cuando llegué al Albergue creía que me ayudarían con «algo». Cuando entré, no me imaginaba que ese «algo» sería solo dormir tres días al mes y conocer a la Luisi. Ahora veo que si no fuera por que dejé los Curriculums, venir a Avilés hubiera sido una gran perdida de tiempo. Me fui a ver la tele que hasta ella tiene una habitación. Muchas veces me he sentido rechazado, pero que te rechacen de un lugar de marginales es humillante. Visto lo visto, ahora entiendo las ganas de llorar de Erik. Me siento peor que uno de esos que se hipotecó hasta las trancas y ahora su Banco le quiere desahuciar de su casa.


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