MI TRABAJADORA SOCIAL
–En el relato del día de hoy, utilizo simbólicamente el 1º de mayo. Son siete relatos diferentes, mis siete primeros conflictos con los Trabajadores Sociales como anticipo del segundo capítulo. Los cinco primeros relatos son mis primeras cinco “expulsiones” del Centro de Día Café y Calor, el relato sexto es mi segunda “expulsión” del Albergue Covadonga y finalmente, está el relato séptimo de como se desarrolló el 23 de noviembre 2010, mi ansiosa entrevista personal con la Funcionaria del Ayuntamiento de Oviedo. En el séptimo relato, presentó el Expediente que me abrió y la patética atención que detalla que recibí. En alguno de estos relatos, hay una remasterización de días anteriores o posteriores–
–El macro-relato de hoy, realizó un pequeño resumen justificando la dejadez del Ayuntamiento de Oviedo y del maltrato del Ayuntamiento de Gijón. Con ello, pretendo cuestionar el supuesto prestigio de los Servicios Sociales, que nunca han denunciado nada parecido a lo que aquí se expone, sobre el maltrato que puedan estar dispensando las ONG´s, sus «compañeros” en las empresas privadas del Tercer Sector, en una relación ideal con mucha demagogia ideológica, conocida como “recortes sociales”. La reconversión de las relaciones humanas, en relaciones trabajadores-usuarios y ya cualquiera puede ver las consecuencias–
MI PRIMERA EXPULSION. <Viernes, 25 de junio de 2.010
Desde que acudo por el Centro de Día y conozco su dinámica, estuve calculando cuanto tiempo pasaría antes de que a mi me “expulsaran”. Al leer esto, alguien podría sospechar que estaba provocando para que esto sucediese, pero nunca busqué que me ”expulsaran”. Es innegable que por culpa de mi soberbia impertinencia, he perdido trabajos y también sería verdad que me ha sorprendido que tardaran tanto, aunque como repito, no estaba buscando mi “expulsión”. Dada la tónica habitual que hay por aquí, seria un necio si no hubiese pensado en el alto indice de posibilidades que tenia, en definitiva, que tenemos todos para ser “expulsados”. Hasta que hoy me han “expulsado”. Hoy me han “expulsado”, pero no por las injusticias normales y tipificadas en las Normas, sino por una injusticia especial que se llama Iciar.
Desde que acudo por el Centro de Día y conozco su dinámica, estuve calculando cuanto tiempo pasaría antes de que a mi me “expulsaran”. Al leer esto, alguien podría sospechar que estaba provocando para que esto sucediese, pero nunca busqué que me ”expulsaran”. Es innegable que por culpa de mi soberbia impertinencia, he perdido trabajos y también sería verdad que me ha sorprendido que tardaran tanto, aunque como repito, no estaba buscando mi “expulsión”. Dada la tónica habitual que hay por aquí, seria un necio si no hubiese pensado en el alto indice de posibilidades que tenia, en definitiva, que tenemos todos para ser “expulsados”. Hasta que hoy me han “expulsado”. Hoy me han “expulsado”, pero no por las injusticias normales y tipificadas en las Normas, sino por una injusticia especial que se llama Iciar. 
Desde que acudo por el Centro de Día y conozco su dinámica, estuve calculando cuanto tiempo pasaría antes de que a mi me “expulsaran”. Al leer esto, alguien podría sospechar que estaba provocando para que esto sucediese, pero nunca busqué que me ”expulsaran”. Es innegable que por culpa de mi soberbia impertinencia, he perdido trabajos y también sería verdad que me ha sorprendido que tardaran tanto, aunque como repito, no estaba buscando mi “expulsión”. Dada la tónica habitual que hay por aquí, seria un necio si no hubiese pensado en el alto indice de posibilidades que tenia, en definitiva, que tenemos todos para ser “expulsados”. Hasta que hoy me han “expulsado”. Hoy me han “expulsado”, pero no por las injusticias normales y tipificadas en las Normas, sino por una injusticia especial que se llama Iciar.
Con Iciar he intentado tener un especial cuidado, es una Animadora Socio-cultural tan desequilibrada que no sabes por donde te va a salir, todos conocemos como “trabaja” hasta cuando se equivoca y te hace creer con una sonrisa que sabia lo que estaba haciendo. Iciar lleva todo el mes trabajando para Kalatos, sustituyendo a Alejandra y Xosé que están de vacaciones, además de venir a trabajar los fines de semana por Prohogar. Veinticinco días seguidos y tres fines de semana, algo que pocos cuerpos aguantan y hay que comprender que Iciar esté desquiciada y necesité descansar.
Ocurrió lo siguiente. Hoy fue el primer día como Animadora Socio-cultural y como Encargada de la Sala de Lavandería de Patri, una chica muy maja de veinti pocos años. Hablando con Patri, tras lavar la ropa y sacarla de la secadora, le pedí «si me podría sostener la bolsa para meter dentro la ropa doblada”, como suelo pedírselo a Xosé, Alejandra y Silvia. Patri estaba encantada con poder ayudarme y mientras estaba encauzando la ropa, Iciar estaba mirándonos desde detrás del cristal de la puerta. Iciar entró para dentro y le dijo a Patri, “que ella no tenía que ayudarme” y tras dejarnos fríos a Patri y a mi, salieron las dos a la Sala de Lectura, trás lo cual Patri volvió a entrar y me dijo lo que me imaginaba, “ella no podía ayudarme”.
Ocurrió lo siguiente. Hoy fue el primer día como Animadora Socio-cultural y como Encargada de la Sala de Lavandería de Patri, una chica muy maja de veinti pocos años. Hablando con Patri, tras lavar la ropa y sacarla de la secadora, le pedí «si me podría sostener la bolsa para meter dentro la ropa doblada”, como suelo pedírselo a Xosé, Alejandra y Silvia. Patri estaba encantada con poder ayudarme y mientras estaba encauzando la ropa, Iciar estaba mirándonos desde detrás del cristal de la puerta. Iciar entró para dentro y le dijo a Patri, “que ella no tenía que ayudarme” y tras dejarnos fríos a Patri y a mi, salieron las dos a la Sala de Lectura, trás lo cual Patri volvió a entrar y me dijo lo que me imaginaba, “ella no podía ayudarme”. Ocurrió lo siguiente. Hoy fue el primer día como Animadora Socio-cultural y como Encargada de la Sala de Lavandería de Patri, una chica muy maja de veinti pocos años. Hablando con Patri, tras lavar la ropa y sacarla de la secadora, le pedí «si me podría sostener la bolsa para meter dentro la ropa doblada”, como suelo pedírselo a Xosé, Alejandra y Silvia. Patri estaba encantada con poder ayudarme y mientras estaba encauzando la ropa, Iciar estaba mirándonos desde detrás del cristal de la puerta. Iciar entró para dentro y le dijo a Patri, “que ella no tenía que ayudarme” y tras dejarnos fríos a Patri y a mi, salieron las dos a la Sala de Lectura, trás lo cual Patri volvió a entrar y me dijo lo que me imaginaba, “ella no podía ayudarme”.
Patri estaba incomoda queriéndome explicar como propio, lo que le acababa de decir Iciar, después de haber estado encantada de poder ayudarme. Una nueva Norma que no conocía, “la Animadora Socio-cultural de la Lavandería no puede ayudar a un usuario a meter la ropa en la bolsa”. Hablando con Patri de esta situación flipante, Iciar, molesta de que estuviese hablando malamente de ella, se agachó, pero no para sentarse en su sitio, sino para decirle algo al nuevo Vigilante de Seguridad. Se llama José, tendrá 30 años, es gijonés y ayer empezó a sustituir a Luis. Ayer en la Sala de Lecturas, José estuvo comentando con Iciar que “la conoce de varias dicotecas gijonesas” y para impresionarla, estuvo concretando con ella sobre los conocidos que tenían en común.
A José se le ve emocionado de trabajar con Iciar y se levantó a la solicitud de la Animadora Socio-cultural, situándose delante del cristal de la puerta, lo mismo que Iciar acababa de hacer. La mirada no duro lo que pueda durar una comprobación, se alargó hasta que me puso nervioso cuando vi que se mantenía constante mirándome. La situación era tan incomoda después de lo ocurrido, que abrí la puerta y le pregunte al Vigilante de Seguridad Eulen, “que si tenia algún problema”, con la voz adecuada cuando esto sucede en una Discoteca de las que frecuentan.
A José se le ve emocionado de trabajar con Iciar y se levantó a la solicitud de la Animadora Socio-cultural, situándose delante del cristal de la puerta, lo mismo que Iciar acababa de hacer. La mirada no duro lo que pueda durar una comprobación, se alargó hasta que me puso nervioso cuando vi que se mantenía constante mirándome. La situación era tan incomoda después de lo ocurrido, que abrí la puerta y le pregunte al Vigilante de Seguridad Eulen, “que si tenia algún problema”, con la voz adecuada cuando esto sucede en una Discoteca de las que frecuentan.A José se le ve emocionado de trabajar con Iciar y se levantó a la solicitud de la Animadora Socio-cultural, situándose delante del cristal de la puerta, lo mismo que Iciar acababa de hacer. La mirada no duro lo que pueda durar una comprobación, se alargó hasta que me puso nervioso cuando vi que se mantenía constante mirándome. La situación era tan incomoda después de lo ocurrido, que abrí la puerta y le pregunte al Vigilante de Seguridad Eulen, “que si tenia algún problema”, con la voz adecuada cuando esto sucede en una Discoteca de las que frecuentan.
Al abrir la puerta, a José le entró una risita nerviosa, Patri salió detrás mía e intentó que me tranquilizara e Iciar sentada, puso pose de contemplar ajena la escena. Fueron momentos tensos, o por lo menos para mi, donde José se mantuvo firme, su reputación delante de las amigas de Iciar estaba en juego, Patri finalmente consiguió tranquilizarme e Iciar al ver que tenia que aprovechar el momento, se levantó y me informó de que “estaba expulsado”. Yo me quedé parado, Patri se quedó parada, José se quedó parado y hasta Iciar se quedó parada, esperando a ver si el nuevo Vigilante sabia lo que tenia que hacer. Después fueron momentos tensos, contra un fantasma que presume de estar en un Gym de Boxeo, por que paga las cuotas mensualmente. El Vigilante de Seguridad me seguía despacio, esperando para hacerme una llave de “ataque profesional”, como la que Luis quiso hacerle a Víctor en la Sala de fumadores. El final, era tan inevitable, como podía ser trágico. Salí del Centro de Día, viendo que José quería ser un héroe.
Al abrir la puerta, a José le entró una risita nerviosa, Patri salió detrás mía e intentó que me tranquilizara e Iciar sentada, puso pose de contemplar ajena la escena. Fueron momentos tensos, o por lo menos para mi, donde José se mantuvo firme, su reputación delante de las amigas de Iciar estaba en juego, Patri finalmente consiguió tranquilizarme e Iciar al ver que tenia que aprovechar el momento, se levantó y me informó de que “estaba expulsado”. Yo me quedé parado, Patri se quedó parada, José se quedó parado y hasta Iciar se quedó parada, esperando a ver si el nuevo Vigilante sabia lo que tenia que hacer. Después fueron momentos tensos, contra un fantasma que presume de estar en un Gym de Boxeo, por que paga las cuotas mensualmente. El Vigilante de Seguridad me seguía despacio, esperando para hacerme una llave de “ataque profesional”, como la que Luis quiso hacerle a Víctor en la Sala de fumadores. El final, era tan inevitable, como podía ser trágico. Salí del Centro de Día, viendo que José quería ser un héroe.Al abrir la puerta, a José le entró una risita nerviosa, Patri salió detrás mía e intentó que me tranquilizara e Iciar sentada, puso pose de contemplar ajena la escena. Fueron momentos tensos, o por lo menos para mi, donde José se mantuvo firme, su reputación delante de las amigas de Iciar estaba en juego, Patri finalmente consiguió tranquilizarme e Iciar al ver que tenia que aprovechar el momento, se levantó y me informó de que “estaba expulsado”. Yo me quedé parado, Patri se quedó parada, José se quedó parado y hasta Iciar se quedó parada, esperando a ver si el nuevo Vigilante sabia lo que tenia que hacer. Después fueron momentos tensos, contra un fantasma que presume de estar en un Gym de Boxeo, por que paga las cuotas mensualmente. El Vigilante de Seguridad me seguía despacio, esperando para hacerme una llave de “ataque profesional”, como la que Luis quiso hacerle a Víctor en la Sala de fumadores. El final, era tan inevitable, como podía ser trágico. Salí del Centro de Día, viendo que José quería ser un héroe.
Extracto del Libro de Actas del día correspondiente.
- 25/06/10 Se expulsa a Diego por elevar excesivamente la voz al vigilante de seguridad. Diego estaba en Lavandería y el vigilante en sala de pie mirando a la Lavandería. Y diego abrió la puerta de Lavandería hablando muy alto y enfadado diciendo, que pasa! que por que le andaba mirando. Con una aptitud agresiva. Yo me levante y me dice “que me vas a echar”. Hablando súper alto y le dije que si que estaba expulsado 1 día. Se dirigió a xxx y tardo en salir, seguía hablando alto y diciendo que antes de salir se iba a vestir, y que si nos parecía que tardaba que llamásemos a la policía, todo el rato dando voces. Se le pidió que abandonara el centro. El tiempo de expulsión es de 2 días. puede acceder el lunes 28. Fdo. Iciar
- 25/06/10 El usuario citado anteriormente (Diego) Cuando le comunico la expulsión me dice que me va a denunciar, yo le digo que por favor abandone le centro y él xxx que va a ponerme una reclamación en Eulen y que si quiere que le eche que llamase a la policía xxx seguido de esto le vuelvo a invitar a que se vaya y se va gritando y diciéndome que me va a denunciar. Fdo. José.

Tal como he empezado a escribir, antes o después me iban a “expulsar” y lo de Iciar no tiene nombre, pero si tiene fama. Me da igual que me expulsen un día, que según las Normas, mañana sábado podré entrar y desayunar. El lunes voy a ir a Eulen, al Juzgado y a la Gota de Leche, para que el Coordinador de Drogodependencias me expliqué la nueva Norma de Iciar. Yo estaba en la Lavandería, con una Animadora Socio-cultural que no le importaba sostenerme una bolsa, Iciar provocó, Iciar esperó e Iciar me expulsó.
28-06-2010 – QUEJA nº 3 – En el Centro Encuentro y Acogida, la empresa privada que proporciona el servicio los fines de semana está teniendo a una trabajadora de lunes a Domingo, lo que permite afirmar que no dispone del descanso necesario para desempeñar la función de educadora por tanto solicitar que se comunique a PROHOGAR que respete los días de descanso ó que asigne a alguien para sustituir las vacaciones de los empleados contratados por el Ayuntamiento.

01-07-2010 – QUEJAS nº 9 – Todavía el coordinador del CEA no me ha contestado por el motivo por el cual sus subordinados me negaron abrir una bolsa para meter dentro la ropa dobladina y que consiguió que me ofuscase, aprovechando este echo para expulsarme dos días (1 día verbalmente) y que motivo que me quedase sin desayunar hasta que abrió la cocina económica.

MI SEGUNDA EXPULSION. <Lunes, 19 de julio 2.010
El viernes me quedé de piedra con la Animadora Socio-cultural Alejandra. De entre todos ellos es la mas light, pero lo que le he visto hacer hoy se puso a la misma altura que todos los demás. Puedo comprender que cuando alguien tiene un trabajo, tiene que hacer lo que le manden, pero para el Ayuntamiento, en este Centro de Día y estando de Encargada de la Sala de Lavandería, es inadmisible, Este viernes, Lami “alto”, un senegalés de 28 años, entró en la Lavandería, la saludó cordialmente y le solicitó «el cepillo de dientes del mes», que según las Normativas tenemos derecho. Alejandra estaba agradada con su aptitud, cogió uno de la caja, miró la lista colgada en la puerta del cuartillo y con el cepillo en la mano, se puso seria, le miró dulcemente y le informó que «no tenía derecho hasta mañana», que es fin de semana y la Lavandería está cerrada. Lami, que no creo que recordase el día preciso que le entregaron su último cepillo, miró la lista buscando su nombre y se justificó sonriendo con qué, “lo había perdido”. Alejandra, sin perder el tiempo, ni tampoco la sonrisa, lo volvió a meter en la caja de donde lo había sacado y le explicó la Norma que explica qué, “es uno cada mes, no puede ser antes por que sinó, lo querrían todos y no habría para nadie”. Me quede fascinado mirando la pasividad de uno y la autoridad de la otra, en algo que costara unos céntimos y que no me extrañaría que fuese de vital importancia para Lami, que tiene una dentadura prominente. Sin palabras. Si anteayer, no hubiera solicitado el mio, se lo hubiera demandado para regalárselo delante de sus morritos. Que lastima.
Ya que a los Animadores Socio-culturales nadie les llama la atención por su despotismo, hoy me desperté con esta misma idea en la cabeza. ¿Qué pasaría si después de que me dieran mi cepillo, me entregasen otro, antes de que pasase el mes? Haber si les llaman la atención por ser torpes, haciendo mal lo que me afirman que es su “trabajo”. ¿Que pasaría si la próxima vez que vaya a ver a su “Jefe”, fuese a quejarme por que no saben hacer su “trabajo”? Con la idea en la cabeza, pensaba dejarlo para el miércoles, que le volvía a tocar a Alejandra estar en la Lavandería, pero esta mañana vi a Xosé hacer su “trabajo” y fue a él a quien le gasté mi broma.

Su vanidad jugaba en su contra. Es incuestionable que Xosé se sabe las Normas de memoria, es mas, fuera de ella no tengo la mas mínima duda que se perdería. Fue relativamente fácil tomarle el pelo, solo al principio dudé en conseguirlo, cuando empecé a reconocerle “mi mal comportamiento con ellos, entender que las Normas se han puesto para nuestro bien y agradecerle el trabajo que realizan con nosotros”. Xosé, que durante mi alegato reconociendo mi «culpabilidad», se había mantenido a la defensiva, quedó satisfecho por mis palabras y se lo creyó todo. Llegado este momento, empecé a hablar “del cepillo de dientes mensual y del ultimo que recibí, allá por mayo” y me tire a la piscina. El marido de Alejandra estaba tan complacido, que no quiso estropear el momento y va y me lo da.
Con el cepillo en la mano, necesitaba ir “a buscar una cosa que se había olvidado en el coche” y me fui. Cuando salí del Centro de Día, no pude evitar sonreír y una vez empecé a sonreír, acabé riéndome de Xosé. Me hace tanta gracia el “pobre”. Ya que su despotismo no motiva que su Coordinador les llame la atención, quizás Antonio si se la llame por incumplir una de sus Normas, como es no comprobar la lista y darme un cepillo sin que haya trascurrido el mes. Fui al Registro de la Gota de Leche y se me ocurrieron escribir dos quejas.
19-07-2010 – QUEJA nº 34 – Por que dais cepillos de dientes a los que mantenemos la limpieza bucal y no dais la pasta o mejor dicho dais un palillo con la dosis de un enjuague? No es una estupidez.

19-07-2010 – QUEJA nº 35 – De que sirve tanto control en el CEA si el 14-VII me han dado un cepillo de dientes y hoy 19-VII me han dado otro cuando es al mes.

Por la tarde entré en el Centro de Día y Xosé parecía enfadado conmigo. Sin saber los motivos que pudiese tener para estarlo y después de haberme duchado por la mañana, le solicité una maquinilla de mierda para afeitarme. Surgió cierta tensión que capeé sin problemas. Cuando terminé de afeitarme, surgió otra tensión en una conversación absurda, que sirvió para que Xosé me llamara la atención “por mi tono de voz”. Quise que se tranquilizase y surgió “la advertencia de ser expulsado”, le contesté educadamente y me ordenó que «abandonase el Centro de Día”. Como me encontraba magnifico después de acicalarme, cumplí su Orden y salí del Centro de Día, hasta mañana.
Por la tarde entré en el Centro de Día y Xosé parecía enfadado conmigo. Sin saber los motivos que pudiese tener para estarlo y después de haberme duchado por la mañana, le solicité una maquinilla de mierda para afeitarme. Surgió cierta tensión que capeé sin problemas. Cuando terminé de afeitarme, surgió otra tensión en una conversación absurda, que sirvió para que Xosé me llamara la atención “por mi tono de voz”. Quise que se tranquilizase y surgió “la advertencia de ser expulsado”, le contesté educadamente y me ordenó que «abandonase el Centro de Día”. Como me encontraba magnifico después de acicalarme, cumplí su Orden y salí del Centro de Día, hasta mañana. Por la tarde entré en el Centro de Día y Xosé parecía enfadado conmigo. Sin saber los motivos que pudiese tener para estarlo y después de haberme duchado por la mañana, le solicité una maquinilla de mierda para afeitarme. Surgió cierta tensión que capeé sin problemas. Cuando terminé de afeitarme, surgió otra tensión en una conversación absurda, que sirvió para que Xosé me llamara la atención “por mi tono de voz”. Quise que se tranquilizase y surgió “la advertencia de ser expulsado”, le contesté educadamente y me ordenó que «abandonase el Centro de Día”. Como me encontraba magnifico después de acicalarme, cumplí su Orden y salí del Centro de Día, hasta mañana.
19/07/10 -Se expulsa a un usuario “Juan Diego”, 1 dia por elevar reiteradamente el tono de voz dentro del Centro, tras ser advertido previamente para que desistiera en su actitud. Fdo. Xosé

MI TERCERA EXPULSION. <Martes, 20 de julio 2.010
Me han “expulsado” en el día de mi cumpleaños. Quizás no lo supieran, pese al “trato personalizado” que afirman realizar y no me han felicitando pensando que me molestaría. La “expulsión” del Centro de Día tiene miga. Resulta que quise lavar ropa y a las 14:00, estuve esperando a las 16:00 para que abrierse Café y Calor. Resultó que era el quinto de nueve lavadoras y pondría mi lavadora sobre las 17:00. Como había tiempo, estuve jugando con otros “usuarios” al baloncesto delante del Educador Físico del Patio. En estas, salió al patio el Animador Socio-cultural Xosé y me ordenó que entrase a meter la ropa en la lavadora. Estábamos en medio de una jugada y cuando la torpeza de Lami “bajo” sirvió para que no cogiese mi pase, me fui a beber un vaso de zumo y entré en la Lavandería. Cuando entré, Xosé me dijo que “había perdido la lavadora dándosela a otro usuario”, pero no me sancionó con “dos días sin poder lavar ropa”. No sé lo que le dije, nada del otro mundo, me “expulso”, lo mande “a tomar por culo”, me repite que “estaba expulsado”, “lo mande a la mierda”, me dijo que “llamaría a la policía” y me recordó a mi madre. Volví al patio muy mosqueado.
Seguí jugando al baloncesto como si nada, mientras esperaba que llegase la Policía. A los diez minutos, entraron dos Policías Municipales que me hicieron entrar al interior de la Sala de Lecturas y me preguntaron “¿que pasaba?”. Jadeando, intenté explicar que tenía turno de lavadora, mientras me estaban identificando. Con cierta idiferencia, uno de los policías le preguntó a Xosé, “¿si era verdad que yo tenia turno de lavadora?” y Xosé le contestó que “¡no!”. Mi indignación pudo conmigo, que mientras Xosé estaba hablando con el policía, aproveché para entrar en la Lavandería, cogí la “Lista Oficial de Duchas y Lavadoras” y se la entregué al Municipal. Cuando Xosé vió lo que acababa de hacer, se puso amarillo y en un arrebato de locura, le quitó el papel de las manos al Municipal mientras estaba intentando descifrar su letra. El Municipal quedó petrificado sin saber donde había ido el papel que tenia enfrente de sus ojos y cuando levantó la vista, vio a Xosé con cara de bueno y el papel en sus manos. Ante la cara del Municipal, Xosé le afirmó que eran “papeles internos del Centro de Día”.
Seguí jugando al baloncesto como si nada, mientras esperaba que llegase la Policía. A los diez minutos, entraron dos Policías Municipales que me hicieron entrar al interior de la Sala de Lecturas y me preguntaron “¿que pasaba?”. Jadeando, intenté explicar que tenía turno de lavadora, mientras me estaban identificando. Con cierta idiferencia, uno de los policías le preguntó a Xosé, “¿si era verdad que yo tenia turno de lavadora?” y Xosé le contestó que “¡no!”. Mi indignación pudo conmigo, que mientras Xosé estaba hablando con el policía, aproveché para entrar en la Lavandería, cogí la “Lista Oficial de Duchas y Lavadoras” y se la entregué al Municipal. Cuando Xosé vió lo que acababa de hacer, se puso amarillo y en un arrebato de locura, le quitó el papel de las manos al Municipal mientras estaba intentando descifrar su letra. El Municipal quedó petrificado sin saber donde había ido el papel que tenia enfrente de sus ojos y cuando levantó la vista, vio a Xosé con cara de bueno y el papel en sus manos. Ante la cara del Municipal, Xosé le afirmó que eran “papeles internos del Centro de Día”.Seguí jugando al baloncesto como si nada, mientras esperaba que llegase la Policía. A los diez minutos, entraron dos Policías Municipales que me hicieron entrar al interior de la Sala de Lecturas y me preguntaron “¿que pasaba?”. Jadeando, intenté explicar que tenía turno de lavadora, mientras me estaban identificando. Con cierta idiferencia, uno de los policías le preguntó a Xosé, “¿si era verdad que yo tenia turno de lavadora?” y Xosé le contestó que “¡no!”. Mi indignación pudo conmigo, que mientras Xosé estaba hablando con el policía, aproveché para entrar en la Lavandería, cogí la “Lista Oficial de Duchas y Lavadoras” y se la entregué al Municipal. Cuando Xosé vió lo que acababa de hacer, se puso amarillo y en un arrebato de locura, le quitó el papel de las manos al Municipal mientras estaba intentando descifrar su letra. El Municipal quedó petrificado sin saber donde había ido el papel que tenia enfrente de sus ojos y cuando levantó la vista, vio a Xosé con cara de bueno y el papel en sus manos. Ante la cara del Municipal, Xosé le afirmó que eran “papeles internos del Centro de Día”.
- 20/07/10 Se expulsa a Diego por hablar alto al salir de lavandería, cuando le comunico la expulsión sigue contestando en voz alta y diciéndome que llamemos a la policía que él no piensa abandonar el Centro. Le comento a Luis el vigilante de seguridad que Diego está expulsado y este le vuelve a decir que tiene que abandonar el Centro y el usuario sigue insistiendo que no se va hasta que no venga la policía. Diego se va a jugar al baloncesto al patio y el vigilante de seguridad llama a la policía local. Llegan dos policías locales y le comentan a Diego que cual es el problema, Diego da sus explicaciones y les pide un papel que justifique que han venido, los policías le dicen que no dan ningún papel y él abandona el Centro diciendo que va a poner una denuncia. Mientras una educadora tiene que hablar con uno de los policías locales en el despacho y el resto del equipo se queda en la sala. Durante un rato los dos policías nos explican que no ven claro algunos de los procedimientos de sanciones. El tiempo de expulsión es de 5 días a valorar por la FMSS. Fdo. Silvia
El Vigilante no realiza ninguna anotación al respecto en el libro de actas.


El Municipal, ahora no estaba por la labor de dejarlo estar ahí, pero la Animadora Socio-cultural Alejandra solicitó la presencia del Municipal en el Despacho, como si de algo “profesional” fuesen a hablar. De allí salió el Municipal comentandome las Normas y comprobé, que aunque tenia ganas de identificar al excéntrico Animador, no podía hacer nada mas. Ahora que ya ha pasado todo, no entiendo que hacia Xosé otra vez en la Lavandería, si ayer le tocó ser el Encargado de la Sala de Lavandería. Quizás está enfadado conmigo por haberle sustrayendo un cepillo de dientes, ponerle una Queja por tal motivo y decidió intentar joderme. Pues muy bien no le salió.
21-07-2010 – QUEJA nº 39 – Ayer, llevaba yo desde las 2:00 para poner una lavadora y cuando abrió el Centro me puse a jugar al Basket me avisaron para poner la lavadora entre con tanta sed que bebí un zumo. Xose me dijo que mi turno había expiado sin mas y motivo que gritara. llamaron a la Policía municipal que quedo perpleja con la situación que Xose les quitara de las manos el papel de Lavandería con la excusa de que eran papeles internos. Expulsión 5 días. CAGO EN MI PUTA MADRE


MI CUARTA EXPULSION. <Miércoles, 28 de julio 2010
Mi cuarta expulsión del Centro de Día, la firma el Animador Socio-cultural Xosé. Le pedí el desodorante que está guardado para que no se lo robemos, pasó de mi, se lo volví a pedir de mala gana, le hice gracia y me sonrió, pero advirtiéndome que me iba a “expulsar”. Seguí con la ridícula situación que provocó, ya que esta ridícula situación no es típica mía y mientras le sonreía, me comunicó mi “expulsión”, invitándome a salir del Centro de Día. Con esta situación, salí sonriéndole de la Lavandería, mientras él me acompañaba sonriéndome a la salida. Salí para afuera y me gustó como había toreado a Xosé, hasta que pasaron dos minutos, donde me percaté de que estaba solo en la calle mas triste de Gijón, mientras Xosé estaba dentro riéndose.
Mi cuarta expulsión del Centro de Día, la firma el Animador Socio-cultural Xosé. Le pedí el desodorante que está guardado para que no se lo robemos, pasó de mi, se lo volví a pedir de mala gana, le hice gracia y me sonrió, pero advirtiéndome que me iba a “expulsar”. Seguí con la ridícula situación que provocó, ya que esta ridícula situación no es típica mía y mientras le sonreía, me comunicó mi “expulsión”, invitándome a salir del Centro de Día. Con esta situación, salí sonriéndole de la Lavandería, mientras él me acompañaba sonriéndome a la salida. Salí para afuera y me gustó como había toreado a Xosé, hasta que pasaron dos minutos, donde me percaté de que estaba solo en la calle mas triste de Gijón, mientras Xosé estaba dentro riéndose.Mi cuarta expulsión del Centro de Día, la firma el Animador Socio-cultural Xosé. Le pedí el desodorante que está guardado para que no se lo robemos, pasó de mi, se lo volví a pedir de mala gana, le hice gracia y me sonrió, pero advirtiéndome que me iba a “expulsar”. Seguí con la ridícula situación que provocó, ya que esta ridícula situación no es típica mía y mientras le sonreía, me comunicó mi “expulsión”, invitándome a salir del Centro de Día. Con esta situación, salí sonriéndole de la Lavandería, mientras él me acompañaba sonriéndome a la salida. Salí para afuera y me gustó como había toreado a Xosé, hasta que pasaron dos minutos, donde me percaté de que estaba solo en la calle mas triste de Gijón, mientras Xosé estaba dentro riéndose.
28/07/10 Se expulsa a “Diego” 1 día por elevar injustificadamente el tono de voz a un educador de una manera reiterada. Fdo. Xosé

MI QUINTA EXPULSION. <Viernes, 27 de agosto 2.010
Esta tarde me apunté para ducharme. Cuando el Animador Socio-cultural Xosé, salió y me ordenó que entrase a ducharme, dejé el periódico, entré en la Lavandería y cogí una toalla. Normalmente, las toallas suelen estar en su cuartillo, controladas para que no se las robemos, pero h
Esta tarde me apunté para ducharme. Cuando el Animador Socio-cultural Xosé, salió y me ordenó que entrase a ducharme, dejé el periódico, entré en la Lavandería y cogí una toalla. Normalmente, las toallas suelen estar en su cuartillo, controladas para que no se las robemos, pero hEsta tarde me apunté para ducharme. Cuando el Animador Socio-cultural Xosé, salió y me ordenó que entrase a ducharme, dejé el periódico, entré en la Lavandería y cogí una toalla. Normalmente, las toallas suelen estar en su cuartillo, controladas para que no se las robemos, pero hoy, Xosé las tenía en la estantería exterior. Sin darle mas importancia cogí una y no me gustó su forma de llamarme la atención. La posé y dentro del conflicto, no le contesté mal del todo, simplemente le contesté con un imperativo, “dámela”.
Me apercibe con «expulsarme» y se lo repito con una sonrisa. Xosé se asoma a la Sala de Lecturas, avisa al Vigilante de Seguridad y Luis y yo nos enteramos que estoy “expulsado”. Xosé me advierte que “si no salgo va a llamar a la Policía” y no hay necesidad, dentro de hacerme un poco el remolón por amor propio. En estos momentos en los que no me muevo, Luis me recordó “mi necesidad de desayunar y mi higiene”, usándolas como argumento y casi consigue que no quisiese salir. Salgo fuera del Centro de Día sin armarla y solo me «sancionan» con «un día sin poder entrar», Luis dice que “solo es un día”, me sonríe por ser “un día”. Me quedo en la calle y llamo a la Policía. A los cinco minutos, llegan unos Policías Municipales muy amables y tras hablar en el umbral con Luis detrás la puerta, me dicen lo que temía, “solo puedo ir a la Concejala a poner una queja”.
- 27/08/10 Se expulsa a “Diego” 1 día. Al retirar una toalla sin permiso es apercibido por el educador. Esta replica (el usuario) con un imperativo y es apercibido de nuevo por el educador, invitándole a abandonar el espacio de la lavandería. Al no querer salir de la lavandería se produce su expulsión. Fdo. Xosé
- 27-8-10 A las 11:45 h. pica el timbre un agente de la policía local, le abro la puerta y me pregunta por el responsable del Centro, ya que un usuario les había llamado diciéndoles que no les dejábamos entrar. Le digo al agente donde se encuentra el responsable del Centro y los motivos por los que no puede entrar, me coge el numero de placa y se van. Fdo. Luis

SEGUNDA VEZ EXPULSADO DEL ALBERGUE COVADONGA
Hoy es miércoles, 22 de septiembre 2010, estoy como “interno” en el Albergue Covadonga, llevó 20 días con un contrato laboral, soldando soportes para instalar encima placas solares. Un trabajo físico, en el que tengo que colocar las piezas encima de la mesa, para después soldarlas y una vez terminadas, colocarlas manualmente sobre un palé. Trabajo a tres turnos, una semana por la mañana, la siguiente por la tarde y después por la noche. Esta semana estoy de noches y como está “prohibido permanecer en las camaretas por el día”, este lunes pretendieron que durmiese en las butacas de la Biblioteca, por lo cuál protesté, ya que estas butacas son incluso peores para dormir que las sillas del Centro de Día. He conseguido que me habiliten una de las dos Camas de Emergencias que hay en la Portería y pese a que las mencionan en los periódicos cada vez que tienen ocasión, “están haciendo una excepción conmigo”.

Después de tenerme toda la tarde esperando, Ramón, el impresentable Portero de tardes, me anunció que “excepcionalmente, la Directora me atendería ahora en su Despacho». La Hermana Angelita y yo íbamos a vernos por primera vez cara a cara, desde mi “expulsión” hace ya seis meses, aunque nos hemos estado viendo las caras por el aparcamiento, después de que aparcarse el coche enfrente de la entrada del Albergue. Aunque comenté que «no quería volver a venir al Albergue Covadonga», en la Oficina de Información al Transeúnte me han dado el “Vale de cama” por que el Albergue nocturno de la Cocina Económica está de reformas. Con la incertidumbre que me están causando, entré al edifico pensando ¿por que era atendido en Audiencia? Su Despacho tenía la puerta abierta y cuando entré, la Directora estaba sentada y sonriéndome, supongo que contenta de comprobar que me he tomado mas en serio salir de la calle, que sus habituales de siempre, que encima se las dan de buenos con ella, criticándonos a los malos como yo. La Hermana Angelita me pidió que le repitiese el motivo de tener que recibirme y fui claro y preciso.
“Me han mandado la Trabajadora Social Elena de la Oficina para comentar con Usted, que hasta el día 10 no cobrare, para que me renueve hasta el día que cobre. Ademas, considero insuficiente estar en el Albergue solo hasta el día 10 de octubre y quiero continuar hasta el 10 de noviembre. Este mes, cobrare sobre unos 1.000€. Yo estoy contratado por una ett y mañana puede que me den el aviso de que no continuo. Considero prematuro, con este dinero, querer normalizar mi vida en una habitación. Si me despidiesen mañana solo serviría para arrepentirme por no haber pagado el Seguro del coche, además de no llevarlo a un mecánico. Para conseguir una casa compartida que me guste, no solo tendré que pagar el primer mes, si no que también tendré que pagar la fianza. Con el dinero que me quede de pagar al dueño del piso, ¿que haria si pierdo el trabajo?, si mismamente la fianza, hasta que no me vaya no me la devolverán. Necesito ponerme al día en todo. Como Usted sabe, llevo seis meses en la calle. Sali de mi casa con lo puesto y me va a suponer unos gastos iniciales ineludibles.”
La Hermana Angelita tras estar oyéndome atentamente y sonriéndome, me contestó algo parecido a la Trabajadora Social Elena, “lo de prolongarme hasta noviembre era imposible, que podría estar hasta el día 1 de octubre, pero no hasta el 10”. Una curiosa forma de decirme que “no”.
Al igual que Elena, la Hermana Angelita me puso trabas a la práctica empresarial contemplada de abonar los sueldos el día 10. Esperé a que me dijese algo mas, que escucharme lo que Elena debería haberle transmitido. Habiendo conocido casos de “renovaciones” por gastarse el Subsidio en drogas y que en el Albergue estuvieron de “internos” hasta que cobraron el día 10, esperé que rectificase sobre una oportunidad de oro para una persona sin apoyos socio-familiares, pero simplemente se quedó mirando para mi sonriéndome. En un momento tuve que decidir si insistir, si levantarme o si protestar. Empecé insistiendo, pero sin haber empezado, me repitió su decisión. Antes o después, para bien o para mal, tendría que levantarme, por tanto volví a insistir. Empece mencionando, que el Albergue esta medio vacío y me vino a contestar que estaba medio lleno. Insistí e insistí, pero no servió de nada y al final, me alteré al ver que solo estaba escuchándome sonriéndome.
Me levanté y empecé a protestar agriamente, recordándole «la obligación de tenerme en el Albergue, hasta que cobrase mi primer mes y que está regulado por su Convenio de Colaboración con el Ayuntamiento». Sirvió para conseguí que me ampliase hasta el día 10. La Hermana Angelita, al menos no me puso la condición de llamar a la empresa y comprobar que era cierto que cobraría el día 10, como me insinuó Elena. Crecido al haber conseguido lo justo, me la jugué “con hasta noviembre”. Indignado con el desgaste que me causó esta negociación, empece diciendo, «teneís en el Albergue indefinidamente a todos los “carrilanos”, los chivatos, las “perras” y a todo aquel que les haga “gracia” a las Trabajadoras Sociales de la Oficina». Ya estaba alterado, dado lo que me jugaba y viendo el estrés que aquí me están provocando todos, que entre mi enfado, mis aspavientos, levantar la voz y supongo que el recuerdo del acuchillamiento de la Hermana Marcelina, aunque no fuese en ningún momento mi intención, me ha aplazado su decisión «hasta la Reunión Profesional del miércoles».
Hoy es viernes, 1 de octubre 2.010 y trabajando esta mañana, se lió el hilo de la máquina de soldar y no paré en ningún momento para descansar. Llegué al Albergue Covadonga agotado pensando solo en descansar. Cuando entré al Albergue, se me acercó Ramón, el inepto Portero de tardes, para informarme que “tenia que pasarme inmediatamente por la Oficina”. Ya sabía que tenía que pasarme hoy a buscar el puto “Vale de cama”, pero me hizo gracia que me dijese “inmediatamente”, si hasta las 18:00 no abren y eran las 15:45. Comí en el Comedor vacio, en silencio, cansado, solo, pensando en los días que me faltan para cobrar y alquilar una habitación. Cuando sali del Comedor, Ramón entró a comprobar que lo había dejado todo en regla y me repitió de sobrao que, “debía de pasarme esta tarde por la Oficina”. Su “profesionalidad” me hace gracia, sobretodo cuando el único trabajo del que presume es haber estado en un Albergue de Peregrinos, en el cuál tendría otras responsabilidades muy distintas a las que aquí disfruta.
No entendí por que desde la Oficina habían llamado a Ramón, para que me diera el aviso. La duda sobre «¿que seria lo que querrían de mi?» y el estrés que me provoca Ramón, solo sirvió para agotarme mas de lo que estaba. Ya llevo cuatro semanas enteras haciendo un trabajo agotador, donde solo mi sangre y no el musculo, mueven los hierros hasta ponerlos en su sitio. Cuento los días y no pasan. Fui a sentarme a la Sala de la Televisión para descansar, aunque no sea el mejor sitio para ello. Sin poder descansar, estuve perdiendo el tiempo hasta las 18:00. No quería pasarme por la Oficina a la hora que dicen que abren, tampoco quería que me tocase delante un «carrilano» en su primera estancia en Gijón, que por todo ello, calculando su forma de trabajar, me aburrí de pensarlo y fui antes de lo que hubiera deseado. Estoy cansado.

Llegué y tuve suerte, la Oficina estaba abierta y no había nadie esperando. Cuando entré, estaba la Trabajadora Social Laura, cerré la puerta del privado, le di las “Buenas Tardes” e instintivamente agaché la cabeza. “¿Que te pasó el miércoles?”, levanté la cabeza y al ver que no le contestaba nada, me dijo mientras me miraba a los ojos y me sonreía, “estás expulsado por protestar”. Me debí quedar blanco cuando me lo dijo, calculando mentalmente las consecuencias. El tono de su voz era de una total satisfacción dando estas noticias y después reírse con los insultos que provoquen sus palabras. “¿Que le dijiste a la Hermana Angelita?”. Visto como funciona esto de los Servicios Sociales, la Hermana Angelita debió de relatar la Audiencia que me concedió en la Reunión Profesional de los miércoles. Como ayer las Trabajadoras Sociales secundaron la Huelga General, me guardaron su decisión para hoy, cuando llegase de trabajar por la mañana. Cundi tenía razón, las Trabajadoras Sociales de la Oficina imponen su criterio a las monjitas. Quizás alguna de las Trabajadores Sociales, que todos gozan de innumurables consideraciones laborales, le debió de parecer una insolencia mi simple petición y ha querido agraciarse con Angelita proponiendo esta decisión. Con la mayor indiferencia sali del privado con un «Vale de comidas» para la Cocina Económica. Ya me conozco el camino y volví al Albergue a recoger mis cosas.

He sido «expulsado» por segunda vez del Albergue Covadonga y esta vez teniendo que conservar un trabajo. Parece ser que en la Reunión Profesional han creido conveniente «expulsarme» del Albergue Municipal y encima, para otorgar alguna función a la Oficina, me lo ha tenido que decir una de sus elegidas, que ha gozado diciéndomelo. Subí a la camareta y recogi mis cosas con Ramón encima mio y me surgió un problema. La semana pasada regalé el saco que me dieron en Cáritas-Pola de Siero a Ioan, después de ver como Argimiro, el Portero de fin de semana, llamó a la Policia por que Ioan se volvió agresivo cuando le negó una manta de las que el Albergue afirma que nos entrega durante las olas de frío. Lo que suele pasar cuando se contrata a un inútil incompetente, unicamente por ser el padre putativo de la Trabajadora Social Mónica y para que su madre no tenga que mantenerlo. Mientras Ramón se sacaba los mocos, metí las mantas en una de las bolsas, justo cuando entraba la Hermana Sole en la camareta, quien me vió como lo hacía y me acusó de «estar robando las mantas». Ramón se tragó sus mocos al oirla y me humilló con su forma de querer recuperarlas. No pasa nada, esta noche conseguiré otras mejores, después de escuchar indignada a sor Carmen sonriéndome preguntando, «¿que hice con las últimas que me dió?». Salí humillado después de ser tratado como a un perro. Salí con la alegria de ver el final del túnel tan cerca y a sabiendas que lo que acaba de ocurrirme es habituals. Salí del Albergue con mis cosas, recorrí 30 metros, las metí en el coche y me fui a bañar al Centro de Día, antes de que empiece el fin de semana.



Seguro que por «protestar» no ha sido, en todo caso fue por sacarle hasta el día 10 a la Hermana Angelita, cuando sus intenciones era que saliera el día 1. Si no hubiera protestado salía el día 1 y por protestar salgo hoy. No veo la diferencia, si hoy es día 1. No creí que fueran a incumplir el Convenio de Colaboración con el Ayuntamiento. En estos meses, me queda claro que controlan la situación y hoy compruebo que lo hacen impunemente. Menos mal que la próxima semana trabajo de tardes y la siguiente cobraré mi primer sueldo. Ahora voy a tener que ir a trabajar sin desayunar y durmiendo en el coche, asearme y lavar la ropa en el Centro de Día y comer y recibir una bolsa verde butano en la Cocina Económica, donde visto lo visto, es el único sitio donde nunca he visto que «expulsaran» a nadie y eso que son muy criticadas por ello. Gracias a la Vocación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, el día que la Cocina Económica la dirijan los Trabajadores Sociales, nos vamos a morir de hambre o de asco, lo que primero llegue.
Hoy es Lunes, 8 de noviembre 2010. He perdido mi trabajo y responsabilizó al Albergue Covadonga. Quise normalizar mi vida y me lo impidieron en el momento que me dejaron en la calle, encima sin previo aviso. El desgaste de los diez días trabajando en la situación personal en la que me hayaba, no lo compatibilicé bien y casi explotó. El encargado ha estado esperando mi primer fallo y no le culpó por ello, en las listas del Paro hay soldadores mucho mejores que yo y que nunca van a explotar. Mi esfuerzo de todos estos meses, queda reducido a disfrutar de la habitación este mes. Sinceramente, creo que se han equivocado conmigo.

No se me olvidan las tres virtudes que me concedió la Celestina, tras las mil y una que me relató de su hijo. “Eres educado cuando quieres, eres guapó y eres trabajador” y después vinieron los mil y uno de mis defectos. Mi madre y yo mucho nos reíamos a solas, cuando le imitaba reproducir la conversación. Pues bien, de nada me ha servido tales virtudes. La educación que he querdo tener con los Trabajadores Sociales e incluso con el resto de “transeúntes”, de nada me ha servido. Tener buena presencia, solo me ha servidora Social de la Oficina, pensase en que íbamos a tener un hijo juntos, me iba a denunciar por Malos Tratos y me iba a sacar una Pensión Alimenticia. Ser trabajador de nada me ha servido en estos seis meses, salvo para encontrar en medio de esta Crisis la panacea de un empleo. He utilizado mis tres virtudes en esta dificilisima situación de total desamparo y me pusieron la zancadilla en ese momento critico, justo antes de cobrar.
- 1/05/10 Se expulsa a Fulanito por alzar la voz e increpar a una educadora, no quiere abandonar el centro y sigue insultando y amenazando al personal del centro, El guardia de seguridad llama a la policia para que vengan al final abandona el centro antes de que venga la policía. Se vuelve a llamar a la policía para que no vengan. La expulsión es de 10 días. Puede acceder al centro el día 11. Fdo Joana
- 1-5-10 Se llama al 092. Por no querer abandonar las instalaciones. Fdo Sergio
- 1-5-10 Aparece en el buzón de afuera la Visa, DNI y permiso de conducir de una chica de la Felguera. Se llama a la Policía para comunicar que encontramos esa documentación. Pasa una patrulla a recogerla. Fdo Joana