<Domingo, 28 de febrero 2010



DÍA 3

Storm-Chasers-Reed-Timmer

Esta noche fue increíble estar recostado en el asiento delantero, viendo como las ramas de los arboles hacían bruscos contorsionismo y mientras escuchaba el ruido silbante de «Xynthia». Hizo un viento tan terrible que me zarandeó dentro del coche. Aburrido de querer dormir, sobre las 05:00, me fui a dar un paseo para ver si encontraba a alguien fumando y por las calles no había ni un alma. Entumecido por el frio, me volví a tumbar otra vez en el coche. Qué razón tenía el Trabajador Social cuando me pronosticó que «iba a hacer mal tiempo». A las 06:30, me fui a colocar en la puerta del Albergue y no había nadie esperando. Apoyado en la pared me estuve preguntando, ¿cuántos asturianos habrán esperando saber, si en el Albergue tendrían una cama disponible para ellos? Dieron las 08:00, abrió la puerta la Trabajadora Social de anteayer, asintió a mi pregunta y la acompañé a «su Despacho para cumplimentar unos papeles”.

Esta noche empiezo a disfrutar mis 3 días en el Albergue, mis 3 días al mes. El miércoles se terminan, pero estas noches voy a poder dormir en una cama con mantas, y si se pudiese, pondría la calefacción a topé. Mañana conoceré a la Directora siendo ya «interno» y mañana también empezaré a dejar CV por todo Avilés.

Para evitar una nueva polémica con la Cocinera, decliné desayunar en el Comedor Social y me conformé pensando en tomarme un café negro a las 11:00. Para quitarme el frío del cuerpo, le pedí permiso a la Trabajadora Social para darme una ducha y después de hacerme esperar un buen rato delante del cuarto, me trató cómo un perro para darme los útiles. Cuando me vio salir del baño, me indicó que por la mañana los “internos” tenemos prohibido estar en la segunda planta y que debía de bajar a la «Sala de la Televisión del Albergue», que no es otra cosa que el Centro de Día que abre a las 10:00. Aquí, aproveché para preguntar al resto de “internos” sobre mi situación y si no me aclarase con ellos, cómo así fue, se lo preguntaría a los “externos”. A la que preferí no preguntarle nada mas fue a la «Trabajadora Social Reglamentaria» y ni mucho menos hacerle perder su tiempo a la Directora cuando la conozca con preguntas básicas.

Así qué entre los que se iban a ver «Alerta Cobra», me fui informando de lo que necesito saber. Empecé hablando con un «interno», quien aparte de llamarse Gregorio y ser un vallisoletano de unos 40 años, presumía de ser “carrilano”. Después vino la explicación de ¿qué es ser un “carrilano”? Pues nada más y nada menos, que «una persona en el carril”, de Albergue en Albergue y así Gregorio se ha recorrido toda España. Se me encendió el luminoso de «menudo morro», a la vez que me sorprende que los Trabajadores Sociales lo consientan y luego no tengan camas disponibles en el Albergue para personas normales, debido a esta clase de «turismo». Satisfecho por haber captado mi atención, Gregorio continuó queriendo impresionarme, contándome historias exageradas y Normas absurdas de todos los Albergues que ha visitado, a lo largo y ancho de la geografía española.

La conversación con Gregorio no me aclaraba nada y me creaba mas dudas, hasta que un «externo» que se llama Ambrosio, tendrá unos 50 años y acababa de echarse un trago de un cartón de vino, nos interrumpió para preguntarme con acento gallego «¿de donde soy?». Me lo tuve que pensar antes de contestarle. «Soy asturiano». Sin inmutarse por mi recelo, empezó a explicarme, que «si en los papeles de empadronamiento no fuera asturiano, aunque lo fuese de nacimiento, tendría menos derechos en los Albergues del Principado de Asturias». Mi acento canario no le cuadraba y me lo volvió a preguntar, a lo que indignado se lo repetí. Al cerciorarse que verdaderamente soy asturiano, me preguntó «¿donde estaba empadronado?» y me acordé que el Trabajador Social gay me lo había preguntado. Le mencioné «Oviedo». Me explicó que «debía de irme al Albergue de Oviedo, porqué es la ciudad donde tienen la obligación de ayudarme».

Ante mis suspicacias ante semejante falta de poder elegir mi residencia, ya que me juré no volver nunca mas a Oviedo, que no quiera que ningún conocido me vea en esta circunstancia temporal en mi ciudad natal y que ahora no me apetezca, Gregorio me lo confirmó y prosiguió contándome, que «en caso de que consiguiera un trabajo, todos los Albergues estarían obligados a tenerme cómo seguimiento hasta que cobrase». Sin dudas, algo bueno para mi, aunque Gregorio se lo tomase a pitorreo. Con más calma, seguí informándome del sistema de los Albergues asturianos y cómo hacen ellos para cenar y no dormir en la calle. En Asturias hay dos Cocinas Económicas; en Oviedo y en Gijón, pero no en Avilés, y hay cuatro Albergues de indigentes; en Oviedo, Gijón, Avilés, y uno en Cudillero, que no cuenta a tal efecto.

mapaaasturias

  • En Cudillero, hay un Sacerdote muy apreciado por los «carrilanos» que van camino de los Albergues de Galicia, a quienes les deja pernoctar una noche en su Iglesia y al día siguiente les regala 5€ para que continúen el viaje.

  • El Albergue Municipal de Oviedo, el Cano-Mata-Vigil, lo gestiona Cáritas. A los empadronados en Asturias nos conceden 5 días al mes y a los empadronados en otras Comunidades Autónomas sólo 3 días al mes. El Trabajador Social Marcos es quien da las «renovaciones» a los «internos».

  • En Gijón hay dos Albergues y los dos los dirigen monjitas. Los dos Albergues te dan los mismos días, 7 días al mes si tienes papeles de asturianidad y 5 días al mes si no los tienes. «El Albergue Covadonga está muy bien y el Albergue Nocturno de la Cocina Económica van los yonkys y borrachos». Pero primero hay que pasar por la Oficina de Información al Transeúnte y cumplimentar papeles. Si fuese a esta Oficina, es mejor que me atienda una Trabajadora Social que se llama Mónica y que sea ella quien me «renueve la cama».

  • El Albergue Municipal de Avilés también lo gestiona Cáritas. Aquí nos dan a todos por igual 3 días al mes, sin importar donde estés empadronado. 3 días al mes, cada vez que lo oigo, no puedo evitar repetirlo en voz alta y cuando lo digo en voz alta, le hago gracia a quien me lo ha dicho. Sobre la Directora, que se llama Luisi y es Trabajadora Social, todo fueron malas palabras y aquí es ella quien da las «prolongaciones de estancia».

Que pasada los Servicios Sociales y que eficacia calculando las posibles eventualidades, si en Gijón existe hasta una oficina especifica para atender a los indigentes. Me resulta raro que esta oficina no se encuentre dentro de uno de los Albergues, por tanto, deben de estar muy bien coordinados entre ellos. Parece ser que el Trabajo Social funciona mejor de lo que Gregorio me quiso hacer creer y que hay más control de lo que él se imagina. Por otro lado, me entró cierta desazón cuando Ambrosio mencionó a Cáritas. Creía que los Albergues eran Municipales y si hubiese sabido que Cáritas los gestionaba, por pudor me lo hubiera pensado dos veces antes de venir. Mientras meditaba toda esta información y pensando en el frío que hace, le pregunté a Ambrosio cómo podía conseguir una manta y resulta que «cualquier cosa que necesite tengo que pedírsela a la Trabajadora Social».

11100a-reuniones-trabajo-exitosas

Incrédulo con mis conclusiones sobre el tiempo de estancia en un Albergue, conocí al que me pareció mas “normal” de todos los que estaban en la Sala de la Televisión, un «externo» asturiano de 60 años que se llama Agustín. Conversando con él, me vino a contar lo que quería conocer y me ha hablado del «Salario Social Básico», que hasta el «interno» Gregorio lo está cobrando. Un Subsidio Social del Principado de Asturias, destinado a Exclusión Social y que dentro del Estado de las Autonomías, en otras Comunidades Autónomas se llama de otras maneras. En Castilla y León se llama «Renta Garantizada de Ciudadanía» y en Galicia lo llaman «Renta Mínima de Inclusión Social». Es similar al Subsidio de Desempleo que estuve cobrando en Canarias antes de regresar, unos 450€ al mes, pero para solicitar este Subsidio Social tengo un problema.

Necesitaría cumplir «el requisito imprescindible de llevar 2 años de antigüedad en el Censo de Asturias» y solamente llevo 6 meses desde que me volví a empadronar en Oviedo. Dada mi actual situación, me quedé tan alucinado de no tener Derecho a solicitarlo por «no tener la antigüedad de ser asturiano», que conseguí sacarle una sonrisa a Agustín, quien en algo me quiso aliviar. «Si tuviera Derecho, el Principado está tardando cerca de 2 años en abonarlo a los beneficiarios y aun no lo han empezado a cobrar los que cumplen todos los requisitos y presentaron la documentación a finales de 2008». Así que en lo que a mi respecta, tengo que sumar los 18 meses que me faltan de «antigüedad» en el Padrón, junto a «los 20 meses de retraso» y para empezar a cobrarlo tienen que pasar mas de 3 años, allá por el 2014, cuando vaya a cumplir los 37 años.

En Canarias nunca recurrí a los Servicios Sociales y Agustín me lo vino a resumir que «en Las Palmas hubiera tenido todo el Derecho a recibir ayuda». Dentro del discurso que «a los extranjeros les dan mas que a los españoles», le puse a Agustín el ejemplo de los inmigrantes. Desde que regresé a Asturias, me ha sorprendido mucho escuchar este discurso constantemente, sobretodo porque aquí no hay tantos en comparación a Canarias y porque los asturianos nos sentíamos felices conociendo a gente de fuera. «Ellos si cumplen los requisitos del Empadronamiento». Pensando después porque utilicé este discurso fácil, me supongo que esto será una de las causas por lo que se crea el racismo, negando a los españoles lo que se concede a los inmigrantes y en este caso, es provocado por los mismos que pretenden erradicarlo.

Hace unos meses que regreso de una región ultra-periférica de la Unión Europea y para hacer el Cursillo del INEM me tuve que empadronar en Asturias. Casualmente me empadroné, pero ahora tengo la seguridad de no querer vivir en Oviedo y se me viene a denegar la libertad de vivir por Asturias. Por tanto, pensar en otras Comunidades Autónomas es absurdo, si sólo en Asturias tienen la “obligación” de ayudarme. Avilés no es la ciudad donde estoy empadronado, pero no sé cuál es mi Empadronamiento sino vivo en mi casa. Si no puedo vivir en el lugar donde figura que estoy empadronado, no entiendo de que les puede servir este Empadronamiento a los Servicios Sociales. Tampoco entendía cómo habían hechos ellos para que se lo concediesen, si son indigentes. Agustín me lo aclaró explicándome que «antes te dejaban empadronar en los Albergues asturianos, pero ahora está prohibido y tienes que buscarte la vida para que alguien te empadrone en su casa». Total, que debo de dar gracias por estar todavía Empadronado en mi antigua casa.

La conversación empezaba a desesperarme, hasta que recordé el nuevo Subsidio para los parados que anuncian en la televisión y esperanzado le pregunté a Agustín por las «ayudas de 400 de Zapatero», pero él no sabía nada. Para rematarme, a Agustín solo le faltó poder echarme las cuentas de que me quedan 12 años para solicitar «la RAI», el Subsidio de Desempleo para Mayores de 45 y cuyas siglas significan «Renta Activa de Inserción». El cálculo se lo eché yo antes y conseguí que Agustín se riera conmigo.

Vaya despropósito y con la experiencia de haberme visto durmiendo en la calle durante un ciclón extra-tropical, me lo creo todo mejor. ¿Que esperarán de mi los Servicios Sociales que haga yo durante 3 años para poder buscar trabajo con el dinero del Salario Social Básico?, y mientras, ¿que pasará conmigo hasta 2014, cuando dicen que va a terminar esta crisis el ladrillo?

Fumando de lo que me invitaron, me dio la hora de la comida y me pude resarcir del hambre que arrastraba. Los «seguimientos» nos sirvieron un potaje de garbanzos, pude repetir de carne guisada y de postre una manzana. Cuando terminé, bajé con Gregorio al Centro de Día y hasta me pude fumar un cigarrillo después de la comida.

No estuve mucho tiempo sentado viendo la televisión, el ambiente estaba tenso y esta tarde no pude ir a la Biblioteca porque los domingos está cerrada. Tampoco me pude tumbar en la habitación compartida que me tocó, ya que para evitar robos, «las habitaciones están cerradas hasta después de la cena». Una Norma lógica, viendo la fauna que entra a la Sala de la Televisión.

No me quedó más remedio que subir hasta la calle Fuero de Avilés y acostarme un rato dentro del coche, agotado todavía por el desbarajuste horario del viernes. Cuando desperté a las 17:00, arreglé el interior del coche, cogí la mochila que tenía preparada para llevar el Albergue y me fui dando un paseo por la Ría de Avilés, hasta llegar al nuevo Parque Empresarial del Principado de Asturias, conocido como la PEPA y donde empezaré mañana a dejar CV.

Llegó la hora de cenar y los «seguimientos» nos sirvieron una sopa calentita de fideos, nuggets de pollo con unas patatitas y un yogur de postre. Al terminar de cenar, con el Albergue cerrado a los “externos”, bajé a ver una película al Centro de Día. Me senté al lado de un sueco de 45 años que se llama Erik, trabajaba de cocinero, habla 5 idiomas y contándome su vida casi se me puso a llorar. Está desesperado, entró al Albergue el jueves y por tanto tendría que haber salido hoy, pero la «Trabajadora Social Reglamentaria» le ha permitido continuar hasta mañana, cuando venga la Directora y que sea ella quien decida sobre su «renovación».

Intentando consolarlo, me di cuenta que quizás debería ser yo quien le llorase. Para dejar que me contase sus penas, le conté que “salí de casa casi con lo puesto y tampoco tengo ni un solo céntimo”. Tras oírme, me comentó que «le pidiese ropa a la Trabajadora Social». Su contestación me animó en algo, después del futuro mas negro que me pintaron esta mañana. Si consiguiese un ropero gratis y lo guardase en el coche, sería un adelanto aprovechando de estar temporalmente en el Albergue.

Mientras hablaba con Erik sobre el Ropero del Albergue, un drogadicto avilesino de 50 años y de nombre Jerónimo, nos interrumpió. Quería contarnos que hace unos meses, «un Voluntario hizo un taller de personalización de camisetas» y en un momento dado, se quitó el jersey para mostrarnos la suya. Su amigo también se acabó quitando su jersey y mostrándonos la suya, ambas con temáticas infantiles, un tanto siniestras por su torpeza al copiar el dibujo. Como no tengo nada de ropa, me he interesado por el Taller y Jerónimo me contestó que «no lo han vuelto a hacer». Viendo el orgullo con el que me las mostraron, me ha extrañado que no lo repita este taller con más asiduidad, teniendo a los drogadictos con tantas ganas de personalizar sus camisetas o de volver a intentarlo.

Estábamos así, hasta que a las 23:30, bajó otra Trabajadora Social a cerrar la Sala de la Televisión, sin dejarnos ver el final de la película. Me ha hecho sentir como un niño y aunque Erik y yo se lo pedimos lloriqueando, nos repitió su «no». “A esta hora se apaga la televisión”, según ella, «para no molestar a los internos que están durmiendo».


Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.