DÍA 32
Cuando esta mañana el Portero Argimiro nos despertó con un «Buenos Días», se me había olvidado que por la tarde el Albergue quedaría cerrado. Bajé al Comedor, todos los sitios estaban ocupados y me senté con Dionisio, un cordobés de 50 años que está buscando trabajo por distintas ciudades y es la primera vez que pisa Asturias. Un “carrilano” distinto a los que hasta ahora he conocido. Mientras desayunábamos, estuvimos conversando distendidamente, que cuando nos dieron la bolsa con comida, los dos estuvimos de acuerdo en pasar la tarde juntos. Antes de que Argimiro nos invitase a los que aun quedábamos en el patio a que nos fuéramos, Dionisio y yo salimos a sentarnos en el bordillo de la acera del aparcamiento, ya que a Dionisio “no le gusta la turba que se origina en la calle esperando a que abra el Centro de Día”. Estuvimos hablando hasta las 11:15 y antes de empezar el tour para enseñarle Gijón, nos fuimos a tomar un cafetillo a Café y Calor.
Al entrar, vimos a una de las Trabajadora Social justificándose con Conchi y Emil. Resulta que esta madrugada cambió la hora al horario de verano, pero la Trabajadora Social no cambió la hora de su despertador y por no venir, el Centro de Día permaneció cerrado hasta que llegó a las 11:00. Emil había venido con los paisanos que conviven con ellos en el edificio abandonado y que se fueron sin poder desayunar ya que el Vigilante de Seguridad “no sabía sin al final podrían entrar”. Por lo visto, si faltase una de las dos Trabajadoras Sociales, simplemente no se abre el Centro de Día y Conchi y Emil vivieron la espera con tanta incertidumbre, que se encontraban molestos por semejante falta de soluciones normalizadas. Este coloquio terminó cuando el Vigilante de Seguridad se acercó educadamente para pedirles a Conchi y Emil que bajaran el tono de voz, momento que Dionisio aprovechó para meterme prisa para que nos fuéramos.
Observo mucha Normativa incongruente con el servicio y contraprucente ante los destinatarios finales del mismo, ya que perfectamente podrían dejar que los “usuarios” se pudiesen bañar el fin de semana. Por semana hay tres Trabajadores Sociales, pero parece ser que los fines de semana, los «usuarios» no pueden bañarse, ni lavar su ropa, «porque obligatoriamente tienen que haber dos Trabajadores Sociales en la Sala de Lecturas», sin tener en cuenta al Vigilante de Seguridad.
El listado de “expulsiones” del LIBRO DE ACTAS DE CAFÉ Y CALOR, comienza con esta “expulsión” producida un sábado, que perfectamente podría ser la de un padre que se quisiera bañarse para ir a la casa de la abuela y estar presente en el cumpleaños de su hijo. Esta «expulsión» podría haber producido una intervención policial si el «usuario»se hubiera puesto un poco «chulo», como me ocurrió a mi siendo condenado judicialmente por unos hechos acontecidos en 21 de mayo de 2011, como autor penalmente responsable de una falta de desobediencia leve a la autoridad o a sus agentes, prevista en el artículo 634 del Código Penal.
- 19-03-09 Se expulsa a “Fulanito” un dia por utilizar las duchas. Fdo. Julieta

Sin dinero, nuestras posibilidades eran pocas, o caminar o sentarnos, por ello salimos del Centro de Día a dar un paseo, hasta que nos hemos cansado y nos sentamos en el banco de piedra de un parque. Dionisio está buscando un curro recorriendo toda España, «de Albergue en Albergue». Tan mentalizado está, que me repitió tantas veces que «está buscando un curro y que quiere currar”, que he olvidado mis problemas para hablar de su peculiar infierno. Dionisio es una buena persona, pero es raro que alguien que se ha pasado toda la semana buscando curro, no me hable de como le ha ido en las empresas que ha visitado y solo me repita una y otra vez sus ganas de currar. Toda la mañana así y al final acabé quejándome de su tema de conversación, que me importa muy poco que no me vea como un drogadicto, como un borracho, o como un vago, hoy es domingo y ellos sí están currando buscándose la vida para sus vicios.
Íbamos por el paseo de la playa de San Lorenzo, cuando le di una voz para que me dejase de agobiar hablándome de su curro, justo cuando pasaba Patricia, con quien curré en el Pub´s Anticuario durante la Nochevieja del cambio del milenio. Con la misma bolsa de plástico con publicidad sobre “Donación de Sangre”, me pareció llevar escrito en la cara mi presente, me hizo añorar mi triste pasado y me hizo prever mi inminente futuro, que ya estoy sufriendo. Menudo panorama. Menos mal que Patricia iba haciendo footing por el paseo y no se detuvo. Quien lo diría, me entristeció ver a la niña mas guapa que he conocido.
Me hubiera muerto de la vergüenza si se hubiera parado a saludarme y me hubiera preguntado «¿cómo te va la vida?», sin saber que poder contestar pese a lo mucho que lo tengo ensayado. Después de verla pasar, volví a pensar en que voy a contar si alguien que no fuese un drogadicto en un Albergue, me preguntase, «¿como es que un asturiano no tiene a nadie en Asturias?», que parece ser que me convierte en mala persona. Dionisio se debió de pensar que mi repentino cambio era por su culpa, que le conté lo que me acaba de pasar con Patricia, lo que me pasaba por la cabeza y mi visión sobre mi vida con 33 años, sin trabajo, sin dinero, sin casa, sin familia, sin amigos, sin mujer, sin hijos, sin nada, con la certeza que no hay peor juez para mi mismo que yo mismo conmigo. A Dionisio se le quitó la alegría de hablar de su “curro” y me pareció que conocía perfectamente mi infierno. Por mi lado, no me ha preocupado lo que he pensado hoy, me preocupa a las conclusiones que llegaré mañana.

Por la tarde volvimos a Café y Calor, Juan se tomó un cafetillo y se fue, «no le gusta estar mucho tiempo dentro de los Centros de Día» y seguramente no le apetecía estar mas tiempo conmigo. A mi no me apeteció estar con la pandilla, quienes insistieron en que me sentara con ellos y les contara lo que me pasaba, “que se me veían raro”. Hoy me percaté que nos comportamos como si fuéramos felices jugando juntos al tute, para luego mostrarse tan marginales como los demás de Café y Calor cuando surge cualquier conflicto en las colas.
Esta tarde me la quise tomar con calma y me senté en las butacas pegadas a la mesa de los Trabajadores Sociales. En estos siete días ya tuve ocasión de ver a Alejandra, Xosé, Silvia y Luis pero también los sustitutos de los fines de semana que había hoy, trabajar explicando las Normas y llamando la atención por el tono de voz que tienes que utilizarles en su presencia. Como esta semana ya había leído todas las revistas semanales, rebuscando algo nuevo que ver, me encontré las revistas especializadas en Trabajo Social que cogen polvo en la parte superior del revistero. Cogí una de las revistas especializadas, me senté a leerla y cual fue mi sorpresa al encontrarme la descripción del Centro Municipal Encuentro y Acogida. Viéndolas se percibe por la calidad del papel que su edición está subvencionada y consiga que la perfecta labor de la Conserjería de Bienestar soporte en perfecto estado el paso del tiempo.

CENTRO MUNICIPAL ENCUENTRO Y ACOGIDA DE GIJÓN (CMEA)
El CMEA es un recurso de la Fundación Municipal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Gijón, funcionando desde el año 2002 para la atención a personas que se encuentran en situación de precariedad, esto es, que no disponen de unos recursos mínimos, tengan o no un consumo de sustancias y se hallan en la periferia de las redes sociales y sanitarias normalizadas. Fdo. Alejandra, Xosé y Silvia. Educadoras del CMEA
El servicio se ofrece a la población que lo necesita, no por pertenecer a un determinado colectivo, sino por tener las necesidades que desde aquí se cubren.
El Equipo Educativo del centro está compuesto por tres profesionales con la categoría de educadores y titulación del ciclo formativo de grado superior en la familia de Servicios a la Comunidad, además de contar con un vigilante de seguridad. (La categoría de Educador no es acorde a una Titulación de Grado Superior)
El CMEA pertenece abierto todos los días del año en horario de mañanas y tardes. Tiene un aforo para 46 personas y se encuentra distribuido en los siguientes espacios:
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Sala principal: lugar de entrada al centro. Es el espacio de mayores dimensiones, donde se encuentra la zona de cocina (máquina de café, máquina de zumos, microondas…), la zona de lecturas (prensa, revistas y una pequeña biblioteca) y de descanso.
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Despacho: donde se realiza la primera acogida, conversaciones que requieran mayor privacidad, el intercambio de jeringuillas y donde se facilita el material necesario para que las personas que visitan el centro pueden hacerse, ellas mismas, curas básicas de heridas y llagas.
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Zona de fumadores: lugar habilitado para el mismo fin según normativa vigente.
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Zona de duchas – lavandería: dotado de todo aquello que precisan para su higiene personal y el lavado – secado de la ropa. También dispone de pantalones y camisetas, de tal manera que aquellas personas que precise lavar ropa y no disponga de otra, pueda cambiarse mientras dura el lavabo de su ropa.
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Almacén.
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Patio exterior: para el descanso y practica de actividades lúdicas – deportivas en el periodo estival.
POBLACIÓN QUE LO VISITA
Diariamente se reciben algo mas de 100 visitas. El perfil de estos visitantes es muy variado, aun así sus características sociodemográficas básicas son las siguientes: suelen ser predominantemente varones (86%), sin hogar estable (64%), por lo menos una cuarta parte son originarios de Gijón y cerca del 20% extranjeros, una quinta parte vive de pensiones diversas o salario social y otro quinto subsiste como puede de la caridad. Su edad media oscila en torno a los 40 años. Muchas de estas personas tienen diversos consumos de sustancias, siendo las mas generalizadas el alcohol y el tabaco.
INTERVENCIÓN
El acceso al centro es directo. El cumplimiento de las normas básicas de convivencia es el único requisito para poder permanecer en el mismo, así como poseer la mayoría de edad. Cuando la persona llega por primera vez al recurso se realiza la acogida, consistente en una explicación general del funcionamiento de Centro (normas básicas, horarios, funcionamiento de los servicios de duchas – lavandería, etc.), realizando al mismo tiempo una primera detección de necesidades, derivándola a otro recurso si fuese necesario.
La atención a las personas que acuden al CMEA se caracteriza por la inmediatez y la búsqueda de alternativas que posibiliten cubrir necesidades básicas, dentro de un carácter de intervención puntual y ocasional. Se les ofrecen unos servicios básicos y cuidados inmediatos. Siendo el objetivo final que acudan a los servicios normalizados.
Se facilita el mantenimiento de medidas higiénicas básicas, para lo que se dispone de servicio de duchas y lavandería. Diariamente se hacen unos 12 servicios de lavandería y 2 duchas, estando prácticamente al máximo de su capacidad.
Su Equipo Educativo asesora a los visitantes en situaciones de crisis, como la perdida de alojamiento, problemas judiciales, ect. En todo momento mantiene una actitud de “escucha activa”. El objetivo de esta relación de ayuda es aclarar la situación definiendo correctamente la demanda y poner a estas personas en contacto con las redes y los recursos sociales específicos desde donde se podría responder a la necesidad presentada. Desde el Centro no se realiza ningún tipo de tramites, ni se ofrece otra ayuda que la señalada. La idea es que se responda a las necesidades de estas personas desde los lugares donde normalmente se hace para el resto de la comunidad.
El Centro proporciona un espacio físico de descanso, un sitio donde tomar una bebida caliente, comer algo, echar una partida de cartas o leer el periódico. Se trata de ofrecer un lugar donde tomarse un respiro, apartándose temporalmente de una “dinámica de calle”. La intervención del Equipo Educativo se centra aquí en la mediación de conflictos entre los usuarios, previniendo la aparición de los mismos, a través de la actuación. En todo momento el ambiente en el Centro es adecuado para el descanso.
Para las personas drogodependientes se ofrece la posibilidad de adquirir hábitos en el consumo de drogas que supongan un menor riesgo para la salud, mediante la distribución de equipos con el material necesario para una inyección segura, la recogida de las jeringuillas usadas, el reparto de preservativos y material sanitario para efectuar pequeñas curas, pero siempre fomentando el uso normalizados de los centros sanitarios de atención primaria. Diariamente se reparten unos 13 preservativos y 10 sanikits. A las que plantean la posibilidad de iniciar un tratamiento se les apoya en esa decisión e informa sobre los recursos disponibles.
En estos momentos el CMEA es un referente a nivel estatal, tanto para personas que lo utilizan, como para los recursos que lo utilizan como para los recursos asociados a las mismas, siendo uno de los pocos ejemplos de centros públicos que existen en el Estado. También lo es, como ya se citó con anterioridad, por haberse adaptado a una realidad mas amplia a la que en un primer momento parece dirigirse la acción de los Centros de Encuentro y Acogida (CEA), que se limitan a la atención de personas con problemas derivados de consumo de drogas.
El CMEA participa en varios foros, entre ellos el “Programa para la reducción del daño” de a Unidad de Coordinación de Plan sobre Drogas para Asturias. Ademas de participar en distintos encuentros, destacando entre ellos las Jornadas Estatales de Centros de Encuentro y Acogida.
Leyéndolo, no he podido evitar acordarme de la Cocinera del Albergue de Avilés, cuando utilizó el “ellos”, estando delante de “nosotros”. Aunque lo que mas me une a los “transeúntes”, son las Entidades Sociales en las que me he ido relacionando con ellos, no he visto a ninguno de ellos leerlas, ni tan siquiera para comentar las fotos de las instalaciones donde han vivido desde hace años.
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28-3-10 AL ABRIR EL CENTRO ME ENCUENTRO ABIERTA LA PUERTA DEL PATIO, LA CUAL HABIA DEJADO CERRADO AL SALIR DEL CENTRO EL DIA ANTERIOR. FDO. LUIS
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28-03-10 Por el cambio de hora, el Centro se abre a las 10:15, al llegar tarde. Fdo. Ana
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28-03-10 PERMANECE EL CENTRO CERRADO AL PUBLICO POR ESTAR LA CAPACIDAD COMPLETA DEL MISMO, DE 16:43 A 17:38. FDO. LUIS
