<Lunes, 22 de marzo de 2010



DÍA 26

Tras mis fracasos en los Albergues de Avilés y Oviedo, esta mañana me tocó ir a la Oficina de Información al Transeúnte. Sin querer ni pensar en la posibilidad de ser Portero, hoy necesitaba «renovar» el «Vale de cama» y poder estar otra semana en el Albergue Covadonga.

Me levanté nervioso pensando que me iban a poner “de patitas en la calle”, sin saber de ser así, a donde iría. Bajé de la camareta, entré en el Comedor a desayunar y me pude sentar con Inma, quien por ser una de las pocas mujeres en el Albergue, está muy solicitada. Mientras desayunábamos, Inma me estuvo animando, repitiéndome todo lo que debía de decir cuando estuviera allí con la Trabajadora Social que le tocase hoy, de tal manera y forma, que me pareció que estaba mentalizándose para pasado mañana, cuando le toca a ella «renovar» su «Vale de cama». La Oficina abre a las 9:30 y me fui antes de las 10:00. Inma me advirtió que fuera temprano, «ya que la Oficina suele llenarse» y cuando llegué, no había nadie esperando en nuestro pequeño trozo de Salita de Espera en la avenida de la Constitución.

Llegaba el momento de la verdad y al entrar en la Oficina, reconocí la voz de la Trabajadora Social Mónica mientras terminaba una llamada telefónica detrás del tabique divisorio que nos separaba. Me alegré, conociendo la opinión que hay sobre ella y habiendo sido a quien le entregué la documentación en tiempo y forma. Piqué nervioso en la puerta cerrada del minúsculo privado, me autorizó a pasar, entré volviendo a cerrar la puerta y dejando el habitáculo oscuro, iluminado unicamente con la luz que entraba de la zona administrativa, «Buenos días, vengo a renovar en el Albergue Covadonga». Mónica me preguntó mis «¿apellidos?», contesté «Fernández Alonso», se levantó para abrir el cajón «F-H», sacó mi Expediente grapada a la documentación que le presenté, se volvió a sentar y me hizo algunas breves preguntas. No duró mucho y finalmente me dijo que «me ve un tipo normal, sin adicciones y haber lo que puede hacer por mi». Eso si, me insistió mucho en que «me portará bien», lo cual se lo he confirmado, pudiendo argumentar por primera vez a un Trabajador Social, sobre mi situación personal, laboral y académica, sonriéndome muy complacida a todo lo que le contaba. Me hubiera gustado hablar un poco mas con ella, mas de mi futuro que del pasado, pero hoy se la veía que la Trabajadora Social estaba muy ocupada. Cogió el talonario, rellenó con mis datos personales el «Vale de cama» y me lo dio. Escribió con un lapicero algo en mi Expediente y volvió a colocarlo en su cajón. Se me hizo raro ver que no utilizase un ordenador y que escribiese en mi expediente con un lápiz.

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Salí de la Oficina muy contento por haber conseguido prolongar una semana mas el “Vale de cama” y resulta ser que Mónica es mucho mas maja de lo que me habían dicho. Caminé hacía el Albergue muy satisfecho por todo lo que me dijo la Trabajadora Social en la Oficina.

Estoy muy ilusionado y sin dudas, el Albergue Covadonga será el principio para salir de mi situación como «transeúnte». Con ello, he comprobado que Gijón es la ciudad más solidaria de Asturias. En comparación, la primera vez que acudo a uno de estas «casas», en el Albergue de Avilés me dieron 4 días, en el Albergue Cano-Mata-Vigil me dieron 10 días y en el Albergue Covadonga ya he pasado mi primera «renovación» y estaré «interno» por lo menos 15 días. Que mal suena, pero que razón tenia cuando prefería Gijón y que sea aquí donde quiero vivir.

Después de tanto oír «sobre el desagradecimiento de los indigentes” y ahora para que nadie me pueda criticar a mi, tengo que demostrar que soy una persona agradecida. Estoy muy agradecido a Gijón y lo único que le pediría a su Ayuntamiento, sería que se llevasen la Oficina de Información al Transeúnte a una calle más discreta. Que vergüenza me dio que me viesen entrando en un local que tiene un cartel tan grande como el del «Centro Municipal Encuentro y Acogida«, pero con el texto «Oficina de Información al Transeúnte«, encima de los logotipos del «Excelentísimo Ayuntamiento de Gijón» y la «Fundación Municipal de Servicios Sociales«. Que vergüenza me da que me vean saliendo de este local, situado en una de las avenidas más importantes de la ciudad, antigua entrada de Oviedo por la carretera vieja.

De vuelta en el Albergue, le entregué al Portero Aurelio el “Vale de cama” y me di cuenta que se me olvidó preguntarle a la Trabajadora Social por el Patronato. Una vez dentro, me senté junto a Saturnino en el atechado del patio y mientras hablábamos, vimos a la Hermana Angelita entrar en la Cocina. Me acordé de que aun no he podido pedir una manta, ni tampoco he conseguido nada mas de ropa y toda la que tengo está sucia. Te ensucias mucho en la calle todo el día, agrabado por merendar cafetillos en el Centro de Día. Mi ropero sigue limitado a tres vaqueros, tres camisetas, una sudadera, un chaleco del INEM, un calzoncillo de segunda mano, dos pares de calcetines, unas botas y mi cazadora de Gore-Tex. Cuando Saturnino me escuchó mis limitaciones textiles, me animó a que fuera a hablar con la Hermana Angelita. Me armé de valor y “buenos días Hermana, por favor, tengo poca ropa y necesitaba conseguir algo mas”. La Hermana Angelita me comentó que “la Voluntaria del Ropero venia a las 12:00 y que tenia su permiso para pedirle toda la ropa que necesitase”.

Pensando en solucionar el problemón de mi vestuario, me fui al Centro de Día y esperar allí sentado con la pandilla a que fuera la hora. A las 11:30 ya estaba saturado del Centro de Día y me fui al Albergue poniéndoles la excusa de «querer ser el primero en el Ropero». Estuve esperando en el patio hasta las 12:00, cuando el Portero Aurelio me dijo que “si la Voluntaria no había llegado, es que hoy no iba a venir”. Como a Aurelio nadie le había preguntado nada, estuve esperando hasta las 13:00, que fue la hora de la comida y finalmente entré a comer pensando en lo difícil que me está resultando conseguir ropa.

Después de comer me fui a dar un paseo hasta el parque del Dr. Juan Negrín, hasta que abrió el Centro de Día, que entré y me senté yo solo en la mesa a esperar que entrase la pandilla. Al poco entraron Inma acompañada de Cundi y mas tarde Conchi, Emil y Arcadio. Estuvimos tomándonos unos cafetillos y una vez quedamos todos saciados, Ginés solicitó una baraja a los Trabajadores Sociales y empezamos a jugar al tute. Jugar en Café y Calor sin incumplir la Norma relativa al ruido es antinatural, pero con alguien tan espontaneo cómo Ginés es imposible y la Trabajadora Social Alejandra se ha levantado a llamarle la atención. Cuando nos cansamos de jugar, salimos al exterior y Cundi en un alarde de generosidad, nos invitó a los seis a un cigarrillo de liar, no sin antes mostrarse molesto con nosotros por haberse ofrecido a invitarnos. Que Cundi nos echara en cara el habernos invitado a un cigarrillo, solo sirvió para que a Conchi se le iluminaran los ojos y se fuera al Estanco con Inma, y finalmente con Cundi, quien no perdió la oportunidad de acompañar a Inma.

Cuando el resto de la pandilla íbamos a volver a entrar al Centro de Día, llegaron tres conocidos de Ginés, llamados Basilio, Chema y Bego, los tres asturianos, los tres de unos 40 años, los tres preguntando por sus otros conocidos queriendo saber quien tenia qué. Para evitar suspicacias a mi persona, me alejé para que pudieran hablar de sus cosas y esto me congració con Basilio, quien después me invitó a un Malboro. Estuve con Basilio hablando un buen rato, teniendo la oportunidad de escuchar su opinión sobre la labor que realizan los Trabajadores Sociales y los «usuarios». Así estábamos hasta que Chema y Bego «se fueron por que les agobia estar cerca del ambiente que se respira en Café y Calor», en cambio, Basilio aceptó quedarse con nosotros y ser cuatro para poder jugar al tute por parejas.

Mientras Ginés y yo les metíamos un repaso, Basilio nos comentó que estuvo unos días antes que yo en el Albergue Covadonga. Parece ser que le «expulsaron» por que estuvo en el cumpleaños de su hijo en un pueblo de Sama de Langreo donde vive con sus abuelos, perdió el autobús de vuelta a Gijón y llegó al Albergue después de las 23:00. El Portero no le permitió entrar por haber incumplido el horario de entrada y simplemente perdió su derecho de cama hasta el próximo mes, curiosamente por intentar ser un buen padre.

Me quedé de piedra porque le expulsasen por algo semejante, pero lo que mas me sorprendió fue que en la mesa a nadie le pareció una verdadera injusticia, sino que con una sonrisa de resignación aceptaban la “cruel realidad”, como me dijo el Trabajador Social gay. Esta tarde jugando contra Basilio al tute, tuve la oportunidad de comprobar que tiene un don de gente innato, que seguramente en el pasado le valió para que los porteros de las Discotecas de Gijón le dejasen entrar gratis y así debió de empezar su perdición. Una persona que perfectamente podría haber participado en un videoclip del grupo Nacha Pop y Antonio Vega.



A las 19:00, Arcadio y yo regresamos al Albergue, después de que Basilio ya se hubiera ido, medio enfadado por la mal que jugaba Emil. La decepción y las consecuencias que llevo arrastrando desde que estoy en los Albergues, esta noche me han resultado curiosas después de haber conocido la opinión de Basilio sobre los Trabajadores Sociales y los «usuarios». Mas cuando en este mes, las conversaciones mas importantes entre los «internos» han sido las «renovaciones» en la Oficina de Información al Transeúnte, sin tener en cuenta las conversaciones mas sanguíneas contra los «internos privilegiados».

Aparte de los «internos indefinidos», en el Albergue Covadonga hay dos «internos fijos» y no entiendo muy bien el porqué. Después de la comida, Inma y Cundi los estaban criticando estando ellos presentes mirando hacía otro lado. Si no estuviéramos en un Albergue, pensaría que tienen algún tipo de retraso mental, pero simplemente no deben de ser demasiado inteligentes y las monjitas, los deben de tener recogidos para que los indigentes sin escrúpulos no abusen de ellos en la calle.

Uno se llama Jacinto y el otro es Xuanín, son gallegos, los dos tendrán más de 50 años y los dos llevan más de 10 años ininterrumpídamente dentro del Albergue Covadonga. Jacinto es el «interno» que confecciona los llaveros en el Tallerín de la planta baja y es un trabajador organizado y disciplinado.

Xuanín en cambio, es una persona tranquila pero inquieto, por lo que cada vez que se encuentra en el patio del Albergue, está igual que el Nenu dando vueltas en la esquina de la galería y donde no moleste a ningún «externo». Por las mañanas se pone a “mangar” en un supermercado cercano y por las noches le obligan a tirar la basura del Albergue. La basura siempre se la lleva de mala gana al contenedor. Cómo no se fia de los «internos locales» que se ofrecen a ello, ayer le pidió a un «carrilano» que le comprase porros con el dinero que consiguió “mangando”, Por ello, Xuanín, a la noche, se lamentaba murmurando que «el carrilano se había quedado con el dinero y no le había dado los porros», motivo por lo que esta noche toda la basura quedó esparcida por la acera del aparcamiento.


  • 22/03/10 Al abrir el centro nos encontramos con una ventana de la sala que dan al patio abierta. También se percibe un fuerte olor a putrefacción en torno a la zona de la cocina. Se revisa esta zona, sin encontrar nada que origine el olor. Fdo . Xosé

  • 22-03-10 Permanece el centro cerrado al público desde las 11:00 h. hasta las 12:00 h. debido a que el cupo de personas se encuentra completo. Fdo. Luis

  • 22-03-10 Permanece el centro cerrado al público desde las 16:50 h. hasta las 17:30 h. debido a que el cupo de personas se encuentra completo. Fdo. Luis


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