LA LLAMADA
Esta mañana, recordé que nunca voy hasta la Oficina del INEM y comprobar sus fichas azules con ofertas laborales. Para ir, quise primero darme una ducha y esperé a que abrieran el Centro de Día, sin tener que lavar ropa. Cuando abrieron y tras observar entrar a los mas ansiosos, entré en la Lavandería y ya había diez personas apuntadas en la lista para ducharse. Eran las 11:20 cuando la Trabajadora Social Alejandra salió a la Sala de Lecturas y me avisó para informarme que ya tenía una ducha vacía. Detrás de ella, la seguí a su cuartito de la Lavandería y mientras me sacaba las chanclas y la toalla para dármelas, se oyó la secuencia; fuerte golpe, quejido doloroso y un “me cago en mi puta madre”. La secuencia se había producido en las duchas y Alejandra y yo fuimos a ver lo que había ocurrido. En el suelo, estaba Celedonia con síntomas de dolor, acariciándose su antebrazo derecho y sentada sobre un charco en el suelo, fruto de que la canaleta vuelve a estar atascada. Cuando Celedonia vio llegar a la Trabajadora Social se esforzó en levantarse y a pesar de su envergadura, no nos permitió que la ayudáramos.
Celedonia es una asturiana de 40 años, ha estado varias veces en la cárcel y es una mujer que perfectamente me podría arrancar la cabeza del cuerpo. Celedonia le restaba importancia al golpe y Alejandra achacó su caída a que “la canaleta estaba desbordada y el suelo resbaladizo”. Ante el objetivo análisis realizado por la Responsable de la Lavandería, le comenté que “tendría que haberlo fregarlo” y Alejandra me espetó que “en su contrato laboral, no incluía tener que coger una fregona”. Sorprendido por su desidia, ante un posible parte facultativo de una «usuaria», dentro de unas dependencias municipales, no pude evitar quedarme fascinado mirando para ella. Su contestación en el problema que deriva de la falta de drenaje de una canaleta, no me extraña viniendo de una Funcionaria.
A mi, no se me ocurre ninguna sugerencia para evitar que volviese a ocurrir que otra persona volviese a resbalar y caerse, salvo que los «usuarios» fregasemos sin contrato laboral, ni salario. Por contra, la posible sugerencia del Comité de Empresa del Ayuntamiento, sería que contratasen o subcontratasen, a un trabajador para fregar cada vez que la canaleta se atascase, hasta que viniese el fontanero a desatascarla. Ocurrencias que solo pueden surgir de la indisciplina de los empleados del Sector Público. No me atreví a cuestionar la opinión de Alejandra, pero Celedonia debería de haber llamado al 112, solicitar una ambulancia y yendo a comprobar el cariz de sus lesiones al Hospital de Cabueñes. Mejor no tener roces con una Funcionaria y menos por alguien como Celedonia.

Cuando salí por la puerta de la Lavandería, comprobé de cerca que la relación entre los Trabajadores Sociales y el Vigilante de Seguridad, es poco amistosa, algo peroyativa y extrictamente laboral. Cuando Luis se levantaba para abrir la puerta de la entrada y les dió la espalda a Xosé y Silvia, aparecieron miradas complices y sonrisas entre ellos. Es habitual cuando Luis interviene en las conversaciones de su mesa, que sus comentarios causen gestos de incomprensión o risas de incredulidad. No es de extrañar, Silvia, Alejandra y Xose, tienen mi misma edad y son Titulados Universitarios que trabajan de lo que estudiaron, mientras Luis es ya un paisano y al trabajo suele traerse el Marca o el As. Ellos llevan trabajando en el Centro de Día, desde que se abrió hace 8 años y él solo lleva unos meses, cuando sustituyó a la Vigilante de Seguridad que había antes. Tampoco me extrañaría por tanto que la penosa expulsión de Victor, les haya dejado en evidencia que Luis no es la persona mas cualificada para un Centro de Día, donde las «expulsiones» son tan frecuentes, como que el Centro de Día haya alcanzado la Capacidad Máxima. Además en la actualidad y entre los trabajadores fijos está muy en boga la excelencia en el ambiente laboral.
Los Trabajadores Sociales y el Vigilante de Seguridad, se sientan alrededor de su mesa y es aqui desde donde nos atienden a los «usuarios». Su mesa tiene cuatro sillones, contra la pared hay dos sillones y a la derecha e izquierda de la mesa están los otros dos sillones. Luis siempre se sienta en el mismo sillón, presidiendo la Sala de Lecturas, junto al otro sillon del Encargado de la Sala de Lecturas . El sillón de la izquierda pegado a la puerta de la Lavandería, se sienta el Encargado de la Sala de Lavandería. El sillón de la derecha pegado al revistero, se sienta el Encargado del Servicio de Cocina . Su mesa se haya frente a la puerta de entrada y a continuación de la puerta de la Lavandería. Es por ello, que cuando alguien les solicita cualquier necesidad extraordinaria, para lavar la ropa o para ducharse, se levantan e indican con el dedo su correcto funcionamiento, marcado en las Normas colocadas en la propia puerta de la Lavandería. En las horas que se pasan sentados en su mesa, mantienen conversaciones mediante susurros intencionadamente imperceptibles, ni siquiera para los «usuarios» mas próximos, sentados en los sillones contiguos pegados a la pared.

Esta tarde, sentado con la pandilla en el Centro de Día, me han llamado por teléfono y mientras estaba hablando, Xosé se me acercó súbitamente para informarme, “si quería hablar por teléfono, debía de abandonar la Sala de Lecturas y dirigirme a la Sala de fumadores,”. El teléfono lo tenía en modo vibración, mi tono era el adecuado para la Sala de Lecturas y me dejó tan perplejo teniendo que prestarle atención, debido a la suave autoridad con la que me lo indicó, que dejé colgado el teleoperador de Telefónica. Desconozco que hizo para que me levantara y me dirigiera a la Sala de fumadores, obviando la interrupción que jamás había visto desde que la irrupción de la telefonía móvil.
Me llamaban para avisarme que “si no quería perder la linea, debo hacer una recarga mínima de 5 €”. Lo único que me faltaba, perder el número de teléfono que he indicado en todos los Curriculums que he repartido desde mi regreso de Canarias y que si alguien me llamase, incluido el Juzgado que instruye la denuncia de mi madre, le saliese la locución “el número marcado no existe”. Obviando la hipótesis de conseguir 5 €, no sé lo que voy a hacer si me quedase sin mi número de teléfono, ni tampoco como voy a poder aportar otro numero para que me llamen para concretar una entrevista de trabajo. Cuando me volví a sentar con la pandilla, he estado poniéndome en lo peor y mejor hubiera sido no haber recibido la llamada.
No se me ha olvidado como Xose me interrumpió cuando recibí la llamada, de una manera injustificada e ignorando mis prioridades, entre ellas que no me anulen en un momento clave como puede ser recibir una llamada que pueda ser importante. El trato que tengo con los Trabajadores Sociales es mas cordial que el que reciben otros. Han tenido mas consideración conmigo y no he sido tratado con tanta severidad como Ginés o Almudena, pero esta tarde, me cohibí a sabiendas de que Xose observaba mi reacción. Creo que no le ha convencido mi masedumbre y no se equivocaría si se hubiera imaginado que mi masedumbre fue puro teatro. La semana pasada Xosé me llamó la atención por mi tono de voz y debo decir que su actitud me empieza a dar miedo. Me da miedo por que se me asemeja a un friki chungo, pero no me da miedo por eso, si no por la forma en la que ejerce su autoridad “divina” y la forma ostentosa con la que la aplica con los “usuarios”, teniendo a la Policía en su bolsillo.

Su forma de “trabajar” con nosotros, de una manera tan reglamentaria, empieza a darme miedo. Nuestra artificial relación “trabajador-usuario” empieza a darme miedo. Hoy, Xosé trajo su camiseta negra opaco, con un dibujo agradable que le ocupa el centro del pecho. Una cabeza de un simpático extraterreste verde, sonriendo, con los ojos que parece que te está mirando y que tiene medio hemisferio con los sesos a la vista, en plan “El dragón rojo” (2.002). La primera vez que se la vi puesta, me pareció muy chula, pero ahora empieza a darme miedo. Su intelecto, al que le entusiasma ejercitar con los nuevos “usuarios” y solo si están a la altura de tener una conversación que se lo potencié. Que se resume en que ninguno de los habituales perdemos el tiempo con él y los nuevos “usuarios” no tardan en cansarse de ello. Solamente los mas rastreros persisten y este defecto consigue desinteresarlo. Mi mayor preocupación de que sus estudios incluyan asignaturas de Psicología y que su “trabajo” le apasione, empieza a darme miedo. Su frialdad en el trato, siempre educadamente y sonriendo. A todas las horas intentó evitarle.
- 16-04-10 Permanece el centro cerrado al público desde las 17:15 h. hasta las 19:00 h. debido a que el cupo de personas se encuentra completo. Fdo. Luis
- 16/04/10 Vienen los de la máquina de zumo traen una pieza pero sigue con el mismo ruido así que se la vuelven a llevar otra vez para arreglar. Fdo Silvia
