<Lunes, 12 de abril 2010


COCINA

Por otro lado, a la noche fui a cenar y volví a coincidir en la cola con Rufo, un gijonés de 50 años con sobrepeso y un severo problema de movilidad en las piernas. Su minusvalía me parece tan severa que no puede dejar de sorprenderme que use un ciclomotor para venir hasta la calle Mieres. Nada mas le oí preguntarme “¿quien era el último?”, supe que era un buenazo y así se podría definir a Rufo. No habla mucho, pero me ha dado que pensar después de que ayer fuera yo quien le pregunté “¿quien era el último?”. Me dio que pensar por que al ir detrás de él, le vi subir las escaleras hacia el Comedor Social. Fue tan penoso verlo, que solo me puedo preguntar cuanto tiempo mas podrá subirlas por sus propios pies. El ritmo a cuentagotas con el que avanza la cola, es igual en la acera como cuando encauzamos las escaleras hacia el primer piso. Creo que es la primera vez que hago una cola en unas escaleras y ahora la hago dos veces diarias, menos los fines de semana y festivos que solo la subimos una vez.

Ante las escaleras, Rufo es visiblemente el máximo exponente de la dificultad, pero no es el único con movilidad reducida y en las escaleras hay otras limitaciones, como quienes han alcanzado los 65 años viviendo en la calle, los que padezcan enfermedades crónicas o los que tengan avanzada su enfermedad terminal. Habría que incluir a los que momentáneamente están drogados y/o borrachos, que en este club son amplia mayoría. La solución es sencilla, reformar los bajos del edificio y hacer el Comedor Social en la planta baja.

Si no entiendo las escaleras de acceso al Comedor Social, tampoco entiendo la salida de humos que tienen hacia la calle Mieres y cuya rejilla está a menos de 2 metros del suelo. El primer día que vine a cenar me di cuenta, que hasta se lo comenté a Aquilino, el cual me explicó algo tan insustancial como es que “siempre estuvo allí”. La rejilla debe de tener tantos años, como años tenga el edificio, que deben de ser mas de los que tengo yo. Si simplemente paseas por la acera no te molesta nada, pero si estás en la cola esperando y por fin avanzas, el aire caliente que extrae, te golpea en la cara y no es muy agradable pensar que se va a quedar en la ropa el olor de una cocina industrial. La rejilla tiene fácil solución, simplemente habría que cambiar la rejilla por otra que tenga adaptada un codo con una extensión que cumpla con la altura de salida de humos, de la reglamentación municipal a este efecto que haya en Gijón.


  • 12-04-10 SE AVISA A A LA POLICIA POR UN ALTERCADO GRAVE AUNQUE AJENO AL CENTRO FDO. Paco
  • 12/04/10 Se estropea la maquina de café a las 11.00 horas. Se llama al servicio técnico y se hace pedido Fulanita de café molido y azúcar en bolsas para poner las cafeteras. Fdo. Silvia


Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.