<Martes, 23 de marzo 2.010



DÍA 27

Esta mañana tuve que despedirme de Valeriano por que hoy se le “caducó” el «Vale de cama». Me he encontrado muy cómodo en la camareta con Valeriano y me ha dado mucha pena que se fuera. Me parece increíble que las Trabajadoras Sociales no le «renueven», que se vea «de Albergue en Albergue» y que se haya resignado a vivir así. Valeriano me ha abierto un poco más los ojos en esto de los Servicios Sociales, pero su visión es tan negativa que no puedo sacarle provecho a nada de lo que me ha dicho. Me comentó que «se va a ir a Avilés, después a Cudillero y por ultimo se pasará por su pueblo a ver a su hermana, para continuar rumbo a los Albergues de Galicia», todo un “carrilano”. Cuando terminamos de desayunar, estuve acompañándole en el patio mientras esperaba para poder hablar con la Hermana Angelita y pedirle 10 € para el viaje.

Cuando vio a la Hermana Angelita, le dejé hablando sus cosas y me fui al Centro de Día, donde al rato llegó Arcadio muy contento, «se había encontrado una cajetilla de Ducados enfrente del Estanco». Fue pedirle un cigarrillo e invitarme a acompañarle a la Sala de fumadores. Mientras fumabamos, entró Casilda, una alicantina de unos 70 años con sobrepeso, que se ayuda de unas muletas para poder caminar. Una mujer que no se calla ninguna, pero tampoco es que diga gran cosa. Me saludó y cuando le pregunté «¿que tal?», me empezó a relatar todos los achaques de salud que sufre, sobretodo los que le impiden estar mucho tiempo de pie. Obviamente le sugerí que se sentara, pero ella no aguanta mucho tiempo sin fumar. Cómo en la Sala de fumadores no hay donde sentarse, le aconsejé que les pidiera una silla a los Trabajadores Sociales y que les contará a ellos lo que todavia me seguía contando a mi. Casilda no quería pedírsela por que tenía miedo a que se la denegasen y no pude evitar que me hiciera gracia, al comprobar que le pasa lo mismo que a mi. Yo no valgo para pedir para mi, pero no se me da mal pedir para los demás y si no que se lo pregunten a Servando. Casilda me pidió que «no lo hiciera», pero le di un par de caladas mas al Ducados, apagué el cigarrillo en el cenicero y salí directo a la mesa de los Trabajadores Sociales. Al tratarse de una persona mayor y siendo evidentes sus problemas de salud, me imaginé entrando con una silla para que se sentara y se callase.

Lo hable con la Trabajadora Social Silvia y su contestación fue que «por la breve duración de la estancia, está prohibido introducir sillas en la Sala de fumadores». Al recibir su «no», me quede tan flipado que pensé que no me  habría entendido y se lo repetí, mientras comprobaba que Casilda y Arcadio me miraban desde la ventana de la Sala de fumadores. Silvia permaneció sentada y cómo contestación, movió el dedo indice de derecha a izquierda. Con este su segundo «no», solo pensé que Silvia no me habría explicado bien y quise reformular los motivos para solicitarla, pero Silvia esta vez lo evitó con su mirada. Petrificado me dejó y me quedé inmovil mirando para ella como un tonto, consiguiendo además que Silvia se riese de mi. Volví avergonzado a la Sala de fumadores y cuando entré, recibí toda clase de reproches de Casilda.; uno «por que ella tenía razón y no quise hacerle caso», dos «a mi quien me había mandado ir a pedírsela» y tres «los Trabajadores Sociales son unos subnormales«. Por no querer seguir escuchando mas los reproches de Casilda, salí a la calle a que me diera el aire, no sin antes pasar con la cabeza gacha delante de la mesa donde continuaba sentada Silvia.

Por la tarde fui a dar un paseo hasta la casa donde viví en Gijón el cambio de milenio, recordando las ilusiones que tenía en aquellas fechas y que no he conseguido. Regresé al Albergue antes de la cena y el Portero Ramón me presentó a Timoteo, un asturiano de 30 años que ocupará a partir de ahora la cama de Valeriano. Me hizo gracia su forma de presentarse, como si fuéramos los camaradas de la camareta 8 y desde el primer momento se ha querido sincronizar conmigo. Me ha dicho que «es su primera vez en un Albergue de indigentes», pero conoce perfectamente la dinámica, el funcionamiento y se comporta con soltura. Hace años tuvo problemas con la heroína, ingresó en un Centro de Desintoxicación y consiguió desengancharse. Ahora ha tenido una «recaída», que es así como se le llama ahora «a volver a consumir» y que antes se llamaba a «continuar drogándose». Después de la cena, me ha contado su historia sobre “¿por acabó en el Albergue?”.

Parece ser que hace unas semanas, su vecina puerta con puerta del 5º piso, le acusó delante de su padre de «entrar en su casa por el balcón y robar». Su padre le defendió de la vecina poniéndola pingando y Timoteo se sintía orgulloso contándome todas las cosas que su padre le dijo a la vecina, pero volvió al tono amargo para prosiguir contándomelo. Su voz se volvió especialmente triste, al decirme que «su padre lo echó de casa, cuando lo ligó saltado de vuelta del balcón de la vecina». Su padre le dijo que “no quería saber nada más de él” y aquí Timoteo arrancó a llorar; «jamás su padre le había hablado como le habló la semana pasada». Su padre es un pre-jubilado minero de Mieres, el cuál debió de quedar de piedra al comprobar que su hijo era un ladrón y había vuelto a drogarse, aparte de haber metido la pata hasta el fondo con su vecina de toda la vida. No he podido evitar sentir el bochorno del padre y el dolor de Timoteo.

Amante-escapa

En la búsqueda de una solución, Timoteo ha pedido cita para entrar en un Centro de Desintoxicación y cuando le terminé la frase pensando que sería Proyecto Hombre, resulta que a él «no le gusta su método y que prefiere una Fundación que se llama Espiral». De momento, tiene cita con la Terapeuta de Espiral, con lo que se asegura que en el Albergue Covadonga lo «renueven» hasta que tenga la entrevista. Si en la Fundación admitiesen su caso, «que lo admitirán porque ya estuvo allí», en el Albergue estarán «obligados» a tenerle hasta que en Espiral dispongan de una plaza libre. A mi, que ya llevo recorridos 3 Albergues, en 3 semanas, me ha parecido muy sibarita que le respeten su criterio, cuando va a ir a desintoxicarse por no haberlo tenido.

No me puede dejar de sorprender que a un drogadicto le den más facilidades que a mi, que empiezo a lamentar no haber caído en las drogas. Este pensamiento lo tengo desde hace mucho tiempo, cuando en el sector del metal hay muchas cuadrillas de trabajo consolidadas, que lo único que tienen en común es el «consumo» y alguna vez me haya visto discriminado por no «meterme», que es como yo siempre he llamado a drogarse. Pensándolo, es sorprendente que a Timoteo no lo ingresen inmediatamente por si acaso cambiase de opinión y vuelva a continuar drogándose. Mientras le comentaba mi opinión, sirvió para que me corrigiese cuando utilicé el termino drogadicto, “ya que lo considera despectivo y que por respeto es mas adecuado utilizar politoxicómanos». Tecnicismo en la cara para significar lo mismo, pero que Timoteo utilizó para exigirme respecto por la cara, cuando yo no dice nada malo y su pose cambió a la de ofendido por la cara. También me llamó mucho la atención lo que después me dijo; «para un politoxicómano que quiera dejar las drogas, no puede haber peor sitio para estar que un Albergue lleno de politoxicómanos» y me resulta obvio saber a lo que se refería. La forma de ver los Albergues de Timoteo es bien distinta a la de Valeriano. Timoteo es un sobrao y en su forma de pensar parece proclive a chivarse y a llevar todos los problemas de convivencia a los Trabajadores Sociales. Algo que me pone los pelos de punta solo de pensarlo, después de que lo que me pasó en Oviedo. Menos mal que no les llamé “yonquis”.

Por la noche, nuevamente el Portero José apagó la televisión media hora antes que terminara la película, después de que algunos le suplicasen que nos dejase ver el final.


  • 23/03/10 Vienen dos técnicos de “Eulen” a comprobar la validez de la linea telefónica. Comentan que esta es valida para la alarma. Fdo. Xosé

  • 23-03-10 Permanece el centro cerrado al público desde las 10:35 h. hasta las 11:35 h. debido a que el cupo de personas se encuentra completo. Fdo. Luis

  • 23/03/10 Viene Fulanito y coloca el panel de tablero que había caído sobre el patio. Fdo. Xosé


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