BENDITO LUNES
Hoy había llegado el ansiado lunes y a pesar de la expectación que ayer le había puesto al día de hoy, me he despertado totalmente agobiado, terriblemente solo y sin ganas para solucionar ningún tipo de problema. Las consecuencias de vivir en la calle esta Semana Santa, donde el único consuelo que tuve fue que llegase hoy, han dado su fruto y no me apetece ir a buscar trabajo porqué me encuentro sin fuerzas. Con la misma incredulidad que alguien que conociese mi situación actual y leyera esto, he intentado convencerme a mi mismo para levantarme y hacer algo con mi vida, pero he tenido varias justificaciones para no salir a buscar trabajo. La primera es que debía bañarme. La segunda es que debía lavar la ropa. La tercera es que tenía hambre.

Hoy me desperté de mal humor, pensando que llevo cuatro días sin poder ducharme, sin poder lavar ropa, cenando cuatro bolsas verde butano y durmiendo en un coche.
Sobre la primera, en Canarias pasé muchos días en tiendas de campaña practicando escalada, pero en ninguna de las siete islas hay más de media hora desde cualquier pared a la playa, donde te puedes dar un chapuzón en cualquier mes del año. No recuerdo haber estado 5 días sin poder ducharme en toda mi vida.
Sobre la segunda, el hecho de tener poca ropa mas llevar 5 días “en la calle”, debo reconocer que no me queda nada de ropa limpia.
Sobre la tercera, que puedo escribir sobre el hambre, si recién despertado mi desayuno habitual era una ensaladera con medio litro de leche, cola cao, azúcar y cereales a revosar. En vez de esto, estos días el rocio me ha despertado antes de las 5:00 y he tenido que esperar con el estómago vacio a que llegasen los Trabajadores Sociales a trabajar a las 10:00. Una vez dentro del Centro de Día, las colas para retirar los cafetillos de la máquina dispensadora se me han echo eternas. Para desayunar, los vasos reinutilizables son pequeñísimos y las galletas las tuve que meter en la boca a modo de bol. Hasta las 11:00 no terminaba de saciarme de desayunar cafetillos y al igual que estos días, mañana será igual.
Una vez terminaba de desayunar, casi lo empata con la comida a las 12:30 en la Cocina Económica, lo cual a la vista de la escasez de comida, comía para no arrepentirme mas tarde. En cuanto a la cena, la bolsa verde butano fue igual los 4 días del puente y estuvo compuesta por un bocadillo envuelto en celofán, con poco fiambre y del más barato, una lata de conserva, un trozo de pan envuelto en celofán, una pieza de fruta, una cucharilla de plástico y una mini-servilleta. Todos los días fue igual y solo cambió el tipo de fiambre, la diversidad de la lata y la variedad de la fruta, aunque el domingo no hubo fruta y nos dieron un tercio de un tubo de galletas, también envueltas en celofán.
El mayor inconveniente de todos, fue que el jueves hicieron todas las bolsas verdes butano y las metieron en la nevera para que se conservasen mejor. El jueves estuvieron bien, pero al dejar el fiambre dentro del pan, según fueron pasando los días en el interior de la nevera, el pan se convirtió en un chicle difícil de masticar, no pudiendo omitir el sabor de plástico que el celofán le dejaba a los bocadillos. Por quejarme, me quejaría hasta del nudo con el que cerraron las bolsas, tan difícil de desatar, que deseperado acabé rompiendo la bolsa. Nunca había visto semejante nudo.
Si el jueves me merendé la bolsa verde butano, lógico es pensar que a la hora de la cena pasase hambre y no me ayudó mucho tener que esperar al día siguiente hasta que volviera a abrir el Centro de Día. La noche del viernes fue la peor. El sábado noche fui a dar un paseo para que me fuera mas fácil dormir con el estomago vacio y al pasar por las escaleras de la Casa Sindical, el «Portu» me llamó y me invitó a cenar. Como para decirle que «no» a dos pollos de asador con papas, que delante mia les acababa de regalar una vecina. Digo que «les», por que el “Portu”, me presentó a Julio y al «Lelo», dos indigentes de mas de 60 años y naturales de Mieres que parece que han salido de una película del Bronx de los años 80, donde cuando nevaba prendían fuego en un bidón para calentarse.
El domingo volví a pasear por delante de la Casa Sindical, como si tuviese como rutina pasearme por allí y Julio todavía me regaló parte de su bolsa verde butano, a la que me ha declarado su odio. Aunque yo jamas me hubiera atrevido a pedirle su comida a Julio, él sabia que yo estaba pasando hambre, no solo porque se lo dije para agradecérselo, sino porque se lo vi reflejado en sus ojos, igual que el día que no conseguí cama en el Albergue de Avilés, «por no haber madrugao más». En un momento que nos miramos a los ojos, su mirada fue una de las más tiernas que he visto en mi vida. La mirada paternal de un minero, que parecía que el agradecido era él por haberme regalado su comida. Una mirada de un asturiano que consiguió vencer la sincera hambre de otro asturiano.

El resumen del miserable día de hoy. A las 7:15 fui a la calle Diario El Comercio y conseguí el tercer turno para lavar ropa, a las 10:02 abrió el Centro de Día, a las 10:05 metí la ropa en la lavadora, a las 10:07 empecé a bañarme, a las 10:35 salí de ducharme, a las 10:40 pasé la ropa de la lavadora a la secadora, a las 11:20 terminé de desayunar, a las 11:45 tenía la ropa limpia, a las 12:00 fuí a ponerme de los primeros en la cola para comer en la Cocina Económica, a las 13:25 llegué empachado al coche para hacer la digestión, a las 16:00 volví al Centro de Día y a las 21:00 terminé de saciar el hambre durante la cena.
Si fue una gran sorpresa el sistema articulado durante la Semana Santa para ayudar «a las personas sin recursos», este mundano lunes, no puede dejarme de sorprender amargamente mi lógico estado anímico. No tengo fuerzas y pensándolo es normal. Que gracioso me resulta ahora recordar todas las veces que he visto a los Servicios Sociales explicando su labor hacia el Colectivo en Riesgo de Exclusión.
Si aprensivos fueron los comentarios narrando la Expulsion de Víctor, no puede dejar de resultar soprendente, la atipica Sanción que le imponen por agredir al Vigilante de Seguridad. Delitos penales con decisiones extrajudiciales. que han vulnerado nuestros Derechos Fundamentales y han servido para aceptar humillaciones amparandose en el Estado de Derecho. El maltrato psicológico está servido haciendo que el Vigilante de Seguridad le haga entrega de la «expùlsión».
-
5/04/10 En la revisión de hoy, Antonio nos entrega la notificación de la expulsión de Victor (expulsado 24/03/10), que está expulsado definitivamente hasta el día 9 de mayo. Se le entrega la carta al vigilante de seguridad para que se la de al usuario si viene por aquí. Fdo. Silvia
