<Lunes, 8 de marzo 2010



DÍA 12

El Trabajador Social me ha despertado encendiendo la luz y ordenándome que “ME LEVANTASE, QUE YA ERA LA HORA”. Mientras abría los ojos, pensé en quejarme a la Subdirectora, ya que esta noche me costó dormirme pensando que estaba con un preso peligroso y no entiendo muy bien por qué los «internos» no podemos quedarnos en la cama mas tiempo. Cuando terminé de abrí los ojos, vi que Joe ya estaba vestido y seguía haciendo sus maletas, después de que ayer me quedase dormido viendo cómo las preparaba. Mientras estaba sentándome en la cama, Joe se acercó a darme la mano y a despedirse de mi. Creí que desayunaríamos juntos, pero olvidé las ilusiones que alguien que se ha pasado sus últimos 12 años “preso a pulso”, deseará hacer en su primer día de permiso. Mientras nos estrechábamos las manos, quise decirle algo apropiado sin tenerlo preparado, que solo pude “desearle mucha suerte y que aprovechase el tiempo”. Por su reacción inicial, me dio la impresión que estaba cansado de oír tanto buen deseo, pero el mío, posiblemente por ser el primero que recibe en libertad, sirvió para que se le volviesen a iluminar los ojos antes de irse.

Cuando terminé de desayunar, me di cuanta que no había bajado la ropa sucia para lavarla en el Centro de Día y tuve que pedirle permiso para subir a buscarla al Trabajador Social joven. Después de ponerme mala cara y advertirme que «no volviese a ocurrir», mandó a un Conserje que me acompañase. A su vez, mientras subíamos a mi habitación, el Conserje me repitió que «la próxima vez no podré coger mis cosas hasta después de cenar». Aunque en el Albergue hay Servicio de Lavandería, no me gusta la forma tan reglamentaria con la que me están explicado todas sus normas en aspectos domésticos tan básicos. Cada vez que esto ocurre, no puede dejar de resultarme gracioso oír sus extensas explicaciones, en comparación con cualquier humilde establecimiento de hospedaje donde realizan los mismos servicios a sus clientes.

Es por esto por lo que ayer se lo pedí a una de las Trabajadoras Sociales del Centro de Día y me apuntaron para poder lavarla esta mañana. En Café y Calor no son tan estrictos con la Reglamentación, pero me estoy dando cuenta que cualquier cosa que les solicitas, sirve para hablarlo extensamente. Mientras hablábamos de mi colada, lamenté no tener mas ropa y cuando se lo acabé de decir, la Trabajadora Social me mandó que la esperase. Se fue al hall y volvió para pedirme que “la siguiera, que había hablado con uno de sus compañeros del Albergue y que él me daría toda la ropa que necesitase”. Fuimos hasta el Despacho del Director, picó a la puerta y salió el Trabajador Social joven con una riestra de llaves.

Cuando llegamos al Ropero del Albergue, el Trabajador Social joven se quedó apoyado en el marco de la puerta y me advirtió sobre la Norma “que solo se puede coger una muda por persona a la semana”. Al entrar, me quedé sorprendido por la ropa que había dentro, donde casi todo era de las marcas: Emporio Armani, Dolce&Gabbana, Tommy Hilfiger, Polo Ralph Lauren, que ni siquiera eran discretas las últimas tendencias de Levi´s. En Avilés, ya me habían dicho que en el Albergue de Oviedo daban buena ropa, pero no me imaginaba que se refiriesen a esto. Tras ver semejante despropósito, estas marcas tan fashion me desbarajustan mi ropero y me resultará imposible combinarla en el futuro con la modesta ropa que suelo comprarme, como es combinar un pantalon de 200€, con unos playeros de 40€ que tiene un pequeño agujero en la punta.

Mientras me decidía y para congraciarme con él, intenté darle algún tema de conversación al Trabajador Social joven, expresándole mi opinión “sobre el nivelazo de la ropa” y conseguí hacerle reír. Otra vez con las yemas de los dedos, fui levantando recatadamente pieza a pieza, buscando algo que me atreviera a ponerme. Si los vaqueros “clásicos” eran de estas marcas, los de pana, los chinos, los pitillos y los nunca vistos antes, se iban a las mismas marcas o a mejores. Si en el pasado hubiera tenido la oportunidad, quizás me hubiera atrevido a ponerme alguno de ellas, algún fin de semana. Al final tuve suerte y encontré un Levi´s clásico, una camiseta de propaganda, una sudadera y comiéndome mis escrúpulos, unos calzoncillos y unos calcetines de segunda mano. Lo único que me faltó conseguir fueron unos playeros porque «la gente no suelen donar calzado y son un bien muy solicitado que pedimos todos». Para conseguir unos playeros tengo que ir los lunes y los viernes a las 16:00 a 17:30, al Ropero de Cáritas Diocesana que está en la calle que sube para el Cementerio. Con la ropa que cogí, volví al Centro de Día, fui a la ducha para quitarme la ropa que llevaba puesta para lavarla y cuando me puse la ropa que cogí en el Ropero, me di cuenta que el pantalón que había elegido me quedaba apretado por no haber tenido la oportunidad de poder probármelo. Con ello, me quedé decepcionado mirando el pantalón mientras que la Trabajadora Social de Café y Calor me repetía lo que su compañero ya me había dicho; “hasta la próxima semana no podre coger mas ropa en el Albergue y que si necesitase mas tendría que ir al Ropero de Cáritas”. Al final, con la locura que me pareció verme en tan rocambolesco Ropero de indigentes, se me olvidó pedir una manta para guardarla en el coche.

Una vez entregué la ropa sucia a la Trabajadora Social, decidí quedarme en el Centro de Día a que diesen las 11:00 y tomarme un colacao. Mientras tanto, me puse a mirar el periódico, leyendo esta noticia sobre el nuevo Albergue para indigentes de Gijón, si hasta podría aparcar dentro mi coche.


 El nuevo albergue se hará en 8 meses//elcomercio.es//8-3-2010


Su construcción será la primera de las tres actuaciones previstas en la parcela de Suzuki

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«El Albergue Covadonga inicia la cuenta atrás para su traslado. Después de que el estudio de arquitectura Menéndez y Gamonal redactara el proyecto para levantar el complejo que aglutinará -en tres edificios anexos, pero independientes- los servicios del albergue de transeúntes, Proyecto Hombre y el centro de baja exigencia conocido como Calor y Café, el Ayuntamiento abrirá en breve la licitación para la construcción del primero de ellos, que se financiará con cargo a los fondos del nuevo plan estatal de inversiones. En concreto, se han reservado 4,8 millones para una obra que deberá realizarse en un plazo máximo de ocho meses y que incluirá también la construcción, bajo rasante, del aparcamiento subterráneo para residentes -con 69 plazas- y de las nuevas dependencias para archivo municipal del Área de Servicios Sociales. El inmueble, que se empezará a construir este año y que, con cinco alturas -cuatro, más planta baja-, será el de mayor volumen de los tres previstos, se situará en el extremo más oriental de la parcela de Suzuki, anexo a un bloque de viviendas ya existente, y tendrá forma de ‘L’. El acceso al futuro Albergue Covadonga se realizará desde la avenida de Moreda, justo frente a la calle del Padre Montero, y será compartido con las futuras instalaciones de Calor y Café, pero independiente del de Proyecto Hombre, que se situará mirando hacia Juan Carlos I. La entrada desde la avenida de Moreda conectará con un pequeño espacio de distribución, desde el que los usuarios podrán acceder bien al albergue o bien al centro de baja densidad.»

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Distribución

Ya en las instalaciones del albergue propiamente dichas, la primera estancia que se encontrarán los usuarios será la Oficina de Información al Transeúnte, donde se realizará la recepción, se ofrecerá información y, en su caso, se realizará la admisión. Desde ahí los admitidos tendrán paso a la escalera principal y a las estancias comunes, que incluyen la sala de estar, con televisión, el comedor, y un gran patio interior, mitad cubierto, mitad descubierto, que bajo supervisión podrá ser utilizado también por los usuarios de Calor y Café -Proyecto Hombre contará con un patio similar, independiente de éste y de uso reservado-. En la planta baja se ubicarán también una consigna, una sala de espera, los aseos, la cocina y la conserjería.

El resto de zonas comunes, con el área administrativa, sala de reuniones y el ropero, se situarán en la primera planta, donde se reservará además para talleres un espacio de 158 metros cuadrados, de los que 134 corresponderán al taller de velas. Este último estará comunicado con una terraza cubierta de 55 metros cuadrados habilitada para el secado de las piezas. Las dos plantas siguientes estarán destinadas a dormitorios, con 20 habitaciones dobles para hombres en el segundo piso y siete dobles y dos triples para mujeres en el tercero, ambas plantas con aseos y duchas. El último piso estará reservado para las religiosas, que contarán con seis dormitorios individuales, una sala de estar, cocina, almacén y un espacio de 23 metros cuadrados destinado a oratorio. Sobre estos dormitorios se construirá una cubierta transitable de más de 200 metros cuadrados.

Conjuntamente con la construcción del nuevo albergue, se abordará en el subsuelo la obra para habilitar un aparcamiento para residentes, que estará situado en el segundo sótano del conjunto, ya que el primero quedará reservado al archivo de Servicios Sociales. Contará con 69 plazas, dos de ellas para usuarios con tarjeta de movilidad reducida, y tendrá un único acceso desde la calle de Moreda.

En el futuro, el conjunto se completará con los edificios de Calor y Café y de Proyecto Hombre. El primero se dispondrá en transversal sobre la superficie rectangular de la parcela de Suzuki, a modo de separación entre el albergue y Proyecto Hombre. Será de una sola planta, que contará con una estancia para dormitorios, otra de aseos y duchas, lavandería y sala de estar. El edificio de Proyecto Hombre tendrá forma de ‘C’ y uno de sus brazos quedará superpuesto, en las plantas superiores, sobre la planta de Calor y Café. Tendrá planta baja más dos alturas y se completará con una cubierta transitable que incluirá una zona de huertos.


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