<Sábado, 27 de marzo 2010



DÍA 31

Hoy me levanté animado y después de desayunar, me fui a dar un paseo a ver las obras del nuevo Albergue Covadonga que está en el barrio del Natahoyo, y al igual que el actual Albergue y el Centro de Día, se encuentran enfrente de la Comisaria de Policía Nacional. Hoy sábado ha empezado el fin de semana y no se puede hacer nada mejor.

Enfrente de la entrada del Albergue está el puente para trafico rodado y acceso peatonal que se hizo para atravesar la antigua entrada de la A-66 y las vías ferroviarias, uniendo así al barrio de Laviada, con el barrio del Natahoyo y sucesivos barrios colindantes pegados a la costa de Gijón. Para cruzar esta barrera arquitectónica, tienes que subir un considerable repecho y después bajar semejante repecho, motivo por el cual no suelo ir a pasear por esa zona. El puente no tienen nombre y popularmente lo recibe por la Policía Nacional, siendo llamado el puente de Comisaria.

Al lado de la Comisaria me encontré un papel envolviendo una farola con cinta de carrocero transparente, el cual denunciaba la muerte de David Blanco y me quede leyéndolo. Da miedo enterarte que una persona muere en extrañas circunstancias, pero da mas miedo aun pensarlo si esto ocurriese en dependencias policiales. Siempre he visto a la Policía Nacional como amigos, pero esta mañana me dio miedo pensar como me verán ellos a mi ahora y no es para menos.

La realidad es que cada día que paso en el Albergue, normalizó mas el hecho de relacionarme con indigentes, aunque la realidad es que estoy obligado a relacionarme con mis nuevos compañeros, algunos de ellos parecidos a la parejita de gitanillos del Albergue de Oviedo. Todos los días, varias veces, me veo teniendo que hacer colas en espacios reducidos, en horarios estrictos y no pudiendo alejarme para poder conservar el puesto que me permita satisfacer mis necesidades mas básicas. En esos momentos y de una forma cansina, existen unas peculiares reglas que empiezan con el saludo inicial, prosigue con el legislativo orden de llegada y continúan con las preguntas supuestamente inocentes que te hacen o las contestaciones que puedes recibir si les preguntases algo relacionado con las Normas o Horarios por los cuales te encuentras allí con ellos, dando pie a conversaciones repetitivas parecida a la conversación de la parejita de gitanillos. Como nunca había visto cosa parecida y la mayoría de mis nuevos compañeros tienen mentalidad marginal, considero que estas reglas deben de ser propias de la cárcel, y donde este criterio, aunque sórdido, está normalizado por la mayoría de los indigentes, e incluso por los Trabajadores Sociales.

Nunca he sido selectivo a la hora de elegir con quien me relaciono, ni tampoco creo haber discriminado nunca a nadie por su manera de vivir su vida o su forma de pensar, sea la que fuese, pero esta mañana me dio miedo pensarlo. En estas casas”, algunos “transeúntes”, como sobretodo las Trabajadoras Sociales de Café y Calor, tienen constantemente la palabra “Policía” en la boca. Esto hace que deba de esforzarme en no verme implicado en situaciones ridículas, como lo que pudo haber pasado ayer en la camareta o cuando el coche patrulla trajo a Timoteo y los policías me vieron en el patio como un indigentes mas, por muy buena apariencia que yo tenga. Un cuidado para el cuál resulta imposible poder evitar estos imprevistos en una convivencia sin ningún propósito, salvo el de “renovar”.

Un cartel que me da miedo pensando las posibles consecuencias policiales y judiciales de estos imprevistos, sobretodo si el conflicto es con una Trabajadora Social y considerarlo aun peor explicarlo si fuera con un “interno”, como le ocurrió a Victor con Silvia o como me pasó a mi con el chico del Albergue de Oviedo. En caso de que la policía me tuviese que identificar y me preguntasen que hago sentado en un parque con un delincuente habitual, no voy a poder justificarme que estoy viviendo unas “circunstancias temporales”, viendo que la única opción real que tengo de tener ingresos constantes a día de hoy, no es conseguir un trabajo a día de hoy, sino cumplir los requisitos del Trabajo Social para cobrar el Salario Social, y no los cumpliré hasta el 2014, justo hasta cuando auguran que durará esta maldita crisis.


Extracto de http://reaperturadavidblanco.blogspot.com/p/informacion-del-caso.html

«David Blanco murió en la comisaría del Natahoyo de Gijón, situada en el barrio de la Calzada, el 26 de Diciembre de 2008. David, que tenía 22 años, fue presuntamente detenido cuándo intentaba acceder a una autoescuela del mismo barrio a efectuar un robo. Tras su muerte su familia más cercana inició una larga serie de reivindicaciones y luchas a nivel personal, que abandonaron dos años después de los hechos, el 26 de diciembre de 2010 tras la última concentración en la vía pública, Esta decisión fue tomada influida directamente por diversos factores, entre los cuales fueron más significativos la angustia, los seguimientos policiales y el desengaño sufrido con diversos sectores pertenecientes a los movimientos sociales que les defraudaron profundamente…»


Continué de largo y al cruzar de acera pude ver las obras donde reubicaran juntos al Albergue Covadonga, al Centro de Día de Café y Proyecto Hombre, pero según me he enterado ayer, también a la Oficina de Información al Transeúnte, algo por lo cual me alegro mucho. El periódico le daba una duración de 8 meses a las obras, las cuales todavía no han terminado con el encofrado y debían de referirse a la obra en si, después habrá que esperar que no haya retrasos en la entrega, equipar las instalaciones, adjudicar los servicios, subcontratar todo lo subcontratable y después solicitar los permisos necesarios para la puesta en funcionamiento de los distintos servicios.

Tirando de largo y cruzando la calle, entré en el poblado que hay que atravesar para llegar a los antiguos Astilleros de Gijón, fruto de aquella reconversion industrial asturiana de los años 90, cuando fueron cerrados. El poblado asemejaba ser un pueblo abandonado del salvaje oeste y donde aparcaban los tráileres cargados de calderería pesada, ahora bailan las bolsas de plástico mecidas por la brisa marina. Las casinas donde en el pasado vivieron las familias de los trabajadores, ahora están okupadas por yonkis y se suceden las casas tapiadas o cerradas con un cartón. Ni me inmutó ver las consecuencias de la reconversión naval, minera, pesquera, ganadera e industrial, que sufre periódicamente Asturias. Sobretodo, cuando en estos sectores fuertemente subvencionados por las Administraciones, solo se entra a trabajar sin cualificación si tienes un enchufe y ahora lo que sobran son enchufados.

Una vez me cansé de pasear y de estar mirando el horizonte desde la playa de Poniente, regresé para tomarme un café en el Centro de Día, atravesé el parque de Moreda y atravesé el paso peatonal elevado, que a 400 metros del puente de Comisaria, permite también saltar la A-66 y las vías ferroviarias. El paso peatonal termina en el pasaje de la carretera Vizcaina, donde está el aparcamiento donde tengo el coche. Desde ahí, bordeé las obras del nuevo Palacio de Justicia las obras para la Estación provisional de Renfe que eliminara la barreras arquitectónicas en un futuro cercano y atravesando por debajo del puente de Comisaría, me encontré de vuelta en el Albergue.

Allí debajo del puente, viven varios indigentes dentro de un recinto a distinto nivel de la acera y rodeados por una barandilla de hierro que tienen que saltar para entrar en su “casa”. Unos duermen en colchones tirados en la pendiente y otros simplemente sobre cartones. Sus pertenencias están desperdigadas por el suelo, se sucede la basura tirada por todos lados y lo que mas abunda son los cartones pisoteados de vino rosado. Poco tiempo estuve, el tiempo de ver a un hombre de unos 50 años, insultando y amenazando de muerte a la que parecía su mujer, mientras una pareja de gitanillos, ella abrazaba a la mujer, mientras él intentaba tranquilizar al hombre. Como todos ellos parecían borrachos y suelen ir por el Centro de Día, me fui sin que se percatasen de mi presencia. Es una vergüenza que al lado del Albergue se les haya permitido montar este gueto y seguramente muchos vecinos de Laviada nos juzgarán a todos los «usuarios» de Café y Calor por igual.


Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.