DÍA 15
Esta mañana tuve la oportunidad de desayunar junto a Apolinario, un asturiano de mi misma edad, la única persona de por aquí que tiene correo electrónico y no sufre ningún complejo por hablar sobre ello. Aunque él prefiere ir a un locutorio para ver si tiene algún email, me ha hablado del Centro Social de Otero, donde hay una sala de ordenadores gratuita, sobre la cual me indicó que casi siempre está vacía y esta tarde pude comprobarlo.
El perfil de Apolinario es similar al mio, con la diferencia de que él estuvo enganchado a las drogas y por ello se conoce todos los Albergues asturianos, incluido el de Cudillero. Aunque sus padres murieron durante su adolescencia, tiene un hermano mas pequeño que le ayuda en lo que puede. Hace tres años quiso dejar las drogas y por ello ingresó en Proyecto Hombre, un centro de desintoxicación donde estuvo ingresado dos años y el año pasado salió siendo “alta terapéutica”. Ahora, desde el Albergue de San Lázaro le han conseguido un trabajo limpiando cuadras y estará en el Albergue hasta que cobré su primer mes, aunque ya lleva 4 meses que le renuevan su plaza de cama sin ser “seguimiento”. No pude evitar preguntarle como consiguió el trabajo limpiando cuadras y su contestación fue difusa.
Sin dudas, quería conocer su opinión sobre los Albergue y me confirmó todo lo que me están diciendo, además de pronosticarme que “pensando como pienso, voy a acabar mal”, todo ello dentro de una divertidísima conversación. Todo depende de cuando los Trabajadores Sociales se reúnen semanalmente a comentar nuestros casos. Según él, los Trabajadores Sociales nos observan, pero mi experiencia hasta ahora desmiente su afirmación, básicamente porque si fuera cierto, ya habrían expulsado a mas de un “interno” debido a su comportamiento. Apolinario insistió en ello y lo cuestioné en el hecho que salvo en las comidas, solo los he visto cuando he tenido que solicitarles algo y siempre me han hecho esperar para entregármelo, aunque lo tuviesen encima de su mesa, ademas de que siempre están ocupados, aunque los vea que no están haciendo nada.
Continué comentándole que mañana tengo una entrevista con posibilidades de contratación y conocer que clase de ayuda debo esperar en el Albergue. Sobre la entrevista de mañana me deseo mucha suerte y sobre la ayuda que me darán, me insistió repetidamente que debía de hablar con el Director Marcos, algo que de momento no me atrevo a volver a hacer. Le expliqué los términos en los que Marcos me sentenció y volvió a insistirme que debía comentarle mi situación a Marcos, aunque no supo explicarme como se hace semejante cosa sin bajarse los pantalones.
Seguimos hablando y parece ser que Apolinario también está teniendo problemas con el papel del empadronamiento y me sorprendé que no lo haya podido solucionarlo, cuando es evidente que es mas atrevido que yo y ya se conoce este mundo. Según parece, desaprovechó la oportunidad de poder empadronarse y ahora su despreocupación le está trayendo consecuencias. Este hecho le ha impedido poder solicitar el Salario Social y curiosamente, su máxima ilusión cuando cobre su primer sueldo es alquilar una habitación, empadronarse y así poder conseguir que le concedan el Salario Social en el futuro. Cuando me lo dijo, me sorprendió mucho que alguien tenga semejante ilusión, ya que cuando uno cobra su primer mes no piensa en empadronarse. Hablar con cualquiera “interno” sobre el empadronamiento me resulta contradictorio, dado que si estamos en el Albergue y no tenemos una casa donde poder vivir, deberíamos de estar exentos de este tramite administrativo, ya que en definitiva, no tenemos casa y este papel no puede servir para nada. En todo caso el problema sería del Alcalde de Oviedo, que debería de dar una solución al hecho de que no tengamos un sitio donde empadronarnos en la ciudad.
Comentándole mi experiencia en el Albergue de Avilés, no paró de reírse cuando le conté lo bestia que me pareció la Luisi, se imaginó quien sería a la “Trabajadora Social Reglamentaria”, me afirmó que la Cocinera no era mala persona y creyó reconocer quien podría ser la Trabajadora Social que llamó por teléfono. Le comenté lo decepcionante que me pareció la entrevista con la Trabajadora Social María y me corrigió afirmándome que a él si le sirvió para mejorar su CV. Continué cuestionando la ayuda que estoy recibiendo del Albergue donde supuestamente tienen la obligación de ayudarme, pero se notaba que Apolinario le está extremadamente agradecido a Marcos por haberle ayudado a encontrar un trabajo, aunque por lo que al final me dijo, fue él quien lo encontró. Entonces le pregunté por el Albergue de Gijón y lo escuché dentro de que aunque Apolinario haya nacido y esté empadronado en Gijón, ahora se encuentra en el Albergue de Oviedo. La expresión que se le puso hablándome de las Trabajadoras Sociales que trabajan en la Oficina de Información al Transeúnte, le trajo tan malos recuerdos, que prefirió dar por finalizada nuestra conversación y se marchó a dar un paseo antes de ir a trabajar.
Si la mañana transcurrió enterándome de cosas nuevas de mi nuevo mundo, por la tarde debo decir que el mundo es un pañuelo. Mientras empezaba a oscurecer y estaba sentado en el patio del Albergue al lado de muertos en vida, entró Kerem, un marroquí de 40 años con el que trabajé en una empresa de ferralla electrosoldada en Canarias. Su silueta de corsario turco propia de una novela de Cervantes, no me dio lugar a dudas que era él. Mi cara de sorpresa, fue contestada por su cara de sorpresa y habiéndonos reconocido nos saludamos efusivamente. Cuándo le pregunté ¿que hacía aquí?, él presumió de ser de Asturias al igual que hace cualquier asturiano. En la empresa donde nos conocimos, Kerem se burlaba de los asturianos que trabajábamos allí diciéndonos que “él también era asturiano”. Para justificarlo. habiendo nacido en Casablanca, nos enseñaba el numero de su tarjeta de la Seguridad Social que empieza por 33, igual que todos los que hemos nacido en Asturias.

Después de oír sus recurrentes chistes, dio paso a la incomodidad de hablar sobre encontrarnos en el patio de un Albergue de indigentes. Los muertos en vida que estaban sentados en el patio, despertaron de su letargo y no me importó que estuvieran oyéndonos. Le hablé de la situación en Canarias, que había regresado hace 6 meses, que mis expectativas a mi regreso no se habían cumplido y que nunca había pensado en acabar en un Albergue. Después me tocó a mi volver a preguntárselo, y ahora su contestación simplemente fue, «que se había pasado a ver a unos paisanos suyos que paraban en el Centro de Día”, pero aprovechó para bañarse, dejar una bolsa de ropa sucia para lavar y tomarse un café. Hablando con Kerem, recordé también porqué dejé de llamarle para que me acompañase a comprar el mejor hachís que fumé en Canarias. Sigue siendo tan idiota, prepotente y autoritario como recordaba. La conversación finalizó cuando no daba para más y me sirvió para desahogarme un poco.

Ver a Kerem me arregló el día, casi se podría decir que la semana. Como trabajador en Paro, verle me ha echo sentir que no soy el único, ni seré el último que le afecté esta Crisis. Trabajadores viéndonos en lugares dónde nunca pensamos que acabaríamos. Simplemente soy un trabajador precoz, graciosamente un parado contemporáneo precoz. Encontrar a Kerem y comprobar como afecta el Paro a otros personas, hará que el Gobierno tenga que tomar medidas o Zapatero se acabará enfrentando a una revolución social. Todos los asturianos, incluido Kerem, tendríamos que marchar juntos a la Junta General del Principado y entrar con palos a sacar a todos los políticos que estén dentro. Seguro que a partir de ese día mejorarían las cosas y dejaríamos de leer tanta noticia sobre corrupción.