DÍA 14
Esta tarde me he quedado impresionado con todo lo que visto y oído en el patio del Albergue, pero sobretodo, por la evidente falta de medidas para evitar que estas cosas no ocurran. Evidentemente no existen dado la naturalidad con la que alardeaban de sus hazañas. En la Sala de la Televisión de Avilés ocurría algo parecido, pero lo observé dentro del día a día de los «externos» que iban a desayunar, dentro del no tener dinero, el egoísmo, la desconfianza y la traición mas rastrera, vivido por drogadictos de la vieja escuela. En lo referente a la droga, cada cual es libre de drogarse y Cáritas es competente para impedir que esto no ocurra en sus instalaciones, pero verme obligado a convivir en los términos que se mencionaron, todavía me resulta difícil de poder asimilarlo y me da miedo tan solo de pensar en entrar allí.
En Oviedo hay otro Albergue de indigentes, el cuál está dirigido desde el Despacho del Centro de Día, pero por otras Trabajadoras Sociales distintas a las que trabajan en Café y Calor. Cómo en un juego trabalingual, es un Centro de Noche llamado Calor y Café. Este Albergue también lo gestiona Cáritas y aunque el Centro de Día se halle en el interior del Albergue, el Albergue no guarda ninguna relación con el Centro de Día, ni tampoco con el Centro de Noche, de la misma manera que tampoco existe relación entre el Centro de Día con el Centro de Noches, aunque compartan el mismo Despacho. Por lo que entendí a la Trabajadora Social del Centro de Día, si incumplieses alguna Norma y te expulsasen de uno de estos tres “recursos sociales” por mal comportamiento, extrañamente podrías seguir entrando en los otros dos. En este Centro de Noches no hay «seguimientos», ni te «renuevan», y si en el Albergue no me «ampliasen la estancia», podría seguir desayunando y bañándome en el Centro de Día, comer en el Comedor Social que hay detrás de la Catedral e ir a dormir al Centro de Noches y así hasta que pasase el mes para poder volver a entrar en el Albergue.
Por lo que estuve escuchando, el Centro de Noches es un barracón con literas donde los primeros cincuenta indigentes que diariamente hacen la cola, pernoctan todos juntos. Por la descripción que me dieron, me recordó una escena de “En busca de la felicidad” (2.006), donde Will Smith tiene que hacer la cola para dormir con su hijo pequeño en un Albergue de indigentes parecido. Recuerdo la escena cuando un indigente se les coló y casi se quedan sin las ultimas 2 plazas para dormir, ya que igual que estoy comprobando, en Asturias funciona de una manera similar a la de Hollywood. Finalmente salieron los responsables y dieron la razón a Will Smith y a su hijo, que sino hubieran tenido que volver a dormir dentro de en un baño público. En el caso de que esto ocurriese en el Centro de Noches de Oviedo, creo que no tendría un final tan feliz como en la película y acabaría saliendo en la sección de sucesos de los periódicos.

Lo que ocurrió esta tarde fue que mientras estaba sentado en el patio del Albergue, llegaron una parejita de gitanillos y tres chavales, todos ellos borrachos y drogados hasta las trancas. Todos eran españoles, todos tendrán menos de 30 años, todos vestían con las ropas mas fashion del Ropero y todos llevaban puestas gorras nuevas de marcas norteamericanas que todavía conservaban las pegatinas de la tienda. Entraron con un radio-CD con música de discoteca y el gitanillo empezó a saludar ostentosamente a algunos «internos», mientras la gitanilla y los tres chavales que entraron justo después, discutían sobre el orden en la reproducción de las canciones. El gitanillo según conversaba en voz alta, afirmaba, preguntaba, negaba, contestaba, hasta que se enfadó; “a él no lo jodía nadie”, “le debían dinero”, “le debían droga”, «que no se equivocasen con él”, “él ya estaba cansado”, “él sacaba la navaja” y por tanto, “él no tenía problemas en ir a la cárcel”. Estas frases del mundo de la delincuencia, creo que debería de haberlas realizado con mas discreción, pero el gitanillo lo decía delante de todos y mientras saludaba a las Trabajadoras Sociales que pasaban por el patio.
Cuando creía que el gitanillo no podía impresionarme más, me equivoqué y empezó a detallar los robos que iba a realizar en el Centro de Noches mientras dormían los “internos” que había citado, pero incluyó a dos más, uno porque “se lo merecía” y el otro “por ser tonto”. Oyendo lo que oía, evité moverme de la silla donde estaba sentado, mientras observaba el estado lamentable del canalón del tejado.
Un «carrilano» les preguntó como funcionaba el Centro de Noche y primero el gitanillo, pero después también la gitanilla, empezaron a explicarle las Normas, pero además el sistema que utilizaban ellos para garantizarse sus plazas. Por la tarde, uno de los chavales se quedaba en la cola con las mochilas de los demás y de este modo guardaba el sitio para todos ellos. Después, la gitanilla mostró su predilección por el Centro de Noche que por el Albergue, “el cual les resta libertad para poder ir a las discotecas y en el Centro de Noches pueden entrar a cualquier hora de la noche”. Los estrictos horarios no dejan de ser uno de los inconvenientes que yo también veo y comparto su opinión, no solo en el horario de entrada y salida, sino sobretodo en el horario de las comidas. En los Albergues tanto en el de Oviedo como en el de Avilés, si no quieres que te quiten la cama hasta el próximo mes, debes de estar en su interior a la hora de la cena y eso te quita la oportunidad de poder tener algo de vida social por las noches. En Avilés me explicaron el motivo de esta Norma; «evitar que los internos entren borrachos por la noche», de lo que ya de por si mismo entran los alcohólicos todos los días.
En estas, la gitanilla que me había estado observándome, vino hacia la mesa donde estaba sentado y me ofreció cocaína. Al ver la poca ilusión que me provocó, prosiguió ofreciéndome todas las drogas que se le vinieron a la cabeza, que cuando terminó de citar todas las que se le ocurrieron, se sintió divertida y me soltó una carcajada. En este detalle me percate que no eran camellos, sino que se ofrecen a conseguir la droga a quienes estén desesperados por evadirse de este mundo. Le contesté con la verdad, a sabiendas de que era lo mejor, confesándole que “no tenia dinero”. La gitanilla, desilusionada, se giró a ver su marido, que al darse cuenta, nos miró de reojo sin mirar. Ella se volvió para volver a reírse y dar por finalizado el tanteo. Por ultimo y sin dudas para impresionarme, el gitanillo sacó alardeando una bolsita supuestamente de cocaina, y digo supuestamente, porque nos contó su hazaña de este fin de semana, cuando les vendió una bolsa de escayola a unos pringaos. Puedo decir que estuve intranquilo hasta que se fueron, para después quedarme preocupado pensando en coincidir con ellos.
Si poca ilusión me hizo venir al Albergue de San Lázaro, estando en un barrio periférico de Oviedo, ni se me ocurriría ir al Centro de Noche situado en el Casco Antiguo, donde están la mayoría de las discotecas de la ciudad. Los días laborables no sería un mayor problema, pero los fines de semana estaría incomodo, por si algún conocido me viera haciendo la cola en un sitio semejante y acompañado de drogadictos. Encima para quizás no conseguir plaza para dormir y encima para convivir con estos personajes, donde, o me convierten en victima o me convierten en testigo. Antes prefiero irme al coche a dormir, incluso aunque no tenga una manta para taparme.
No me hace falta conocer un Centro de Noches, lleno de drogadictos y borrachos, dónde hay peleas, se vende droga y se producen robos. Un cuadro para pintarlo, observarlo y que se me quitasen las pocas ganas de ir. Mucho me extraña que los Servicios Sociales no proporcionen la seguridad necesaria a sus “usuarios” para evitar que esto se produzca.
-Voz en off- En España, en pleno siglo XXI y con el modelo laico del Trabajo Social, los vecinos se muestran indignados con la forma como los indigentes intentamos vivir en la calle y extrañamente comparables con las películas de indigentes de Estados Unidos. La pobreza que se ve hoy en día en las ciudades españolas, no se veía durante los peores años de la drogadicción del siglo XX, con el modelo de la Caridad de la Iglesia Católica.
En 2018, viaje a Bruselas a intentar denunciar ante la Comisión Europea la situación en la que las Entidades sin Animo de Lucro de Gijón nos obligaban a vivir y comprobé que en la capital de Europa utilizaban el mismo o peor sistema que en Gijón. Es mas, incluso pude ver algunas actividades empresariales y profesionales que no tardaron mucho en imponerse en Gijón.
Esto se debe a las Leyes Europeas de Servicios Sociales y al Plan Bolonia, por el cual se convalidan los estudios superiores y por lo que entiendo que el Trabajo Social es el responsable de la globalización que sufrimos, que en todos los países miembros de la Unión Europea se siente una nostalgia por el pasado, aunque fuera peor. La Titulación de lo Social es la solución a la pobreza del capitalismo mas feroz y sobremanera para gestionar el inmenso dinero que genera la solidaridad. He hablado con los estudiantes de Trabajo Social sobre sus estudios universitarios y me han comentado la baja nota de acceso y la facilidad de los temarios, donde la mayoría de sus libros de referencia son de autores norteamericanos.