<Viernes, 19 de marzo 2010



DÍA 23

Esta mañana, aun seguía dándole vueltas a la cabeza sobre la mala suerte que tuve ayer. He llegado a la conclusión que se trató de una simple e improbable fatalidad. ¿Que impresión se habrán llevado de mi, Javi y Dani?

Esta tarde, intenté sobrellevar que los viandantes y los conductores que pasaban por la calle, me vieran junto a los demás “usuarios” esperando en la calle Diario El Comercio para poder entrar en el Centro de Día. Nuestra condición de drogadictos es evidente para cualquiera que se detuviera ante la puerta de entrada y leyese entre los cristales antibalas y los estores ocultando el interior, el descolorido papel pegado con el texto; «ENTREGA DE SANIKITS Y RECOGIDA DE JERINGUILLAS«. Lo del «sanikit», me imagino que será una jeringuilla y algo para poder hacerte un torniquete. Lo de «recogida de jeringuillas» entiendo que es una iniciativa para evitar que los drogadictos tiren las jeringuillas en cualquier sitio después de drogarse y los niños se puedan pinchar con ellas mientras juegan despreocupados. Además, si todavía quedase alguna duda, el papel se encuentra al lado de la pared donde está fijado el enorme cartel del «Centro Municipal Encuentro y Acogida«, con la colaboración del “Exmo. Ayuntamiento de Gijón”, de la «Fundación Municipal de Servicios Sociales«, de la «Conserjería de Bienestar Social del Principado de Asturias” y de la «Conserjería de Sanidad del Principado de Asturias«.

Un papel inútil de por sí. Cualquier “carrilano” que se drogue y aunque no conociese Gijón, el primer día acabara encontrando el parque Europa y comprando la droga que mas le guste. Por tanto, resulta ridículo creer que necesiten ver este papel para conseguir una jeringuilla, que de todas formas, todos sabemos que las venden en las Farmacias y así no tener que entrar en ningún Centro de Día a solicitar ningun «sanikit», que a buen seguro tendrían que esperar para que se lo diesen. En contra, por la estupidez del responsable de colocar el papel, para quienes no consumimos drogas y estamos esperando para tomarnos un café, sirve para que quien lo lea nos relacione con el mundo de las drogas y seamos prejuzgados erróneamente. Solo de pensar que Javi o Dani pasasen ahora por delante de Café y Calor y me vieran esperando para poder entrar, se me pone la piel de gallina.

Sobre politoxicomanías, dentro del Centro de Día se esfuerzan por mantenernos informados, con toda clase de revistas especializadas sufragadas por el Principado, gacetas publicadas por la Fundación Municipal de Servicios Sociales, Memorandum de Jornadas de Trabajo Social o sobre la XV Jornada Municipal sobre Drogas 2.009. Tambien hay, toda clase de folletos de enfermedades de transmición sexual aplicables a los drogadictos. Los hay grandes y pequeños, panfletos o en formato triptico, los hay de todos las formas y todos ellos, amontonados y ordenados. Por haber, hay hasta pegatinas molonas sobre el SIDA o un ejemplar del “Informe 2.008” de Naciones Unidas sobre esta epidemia. También hay preservativos en una cesta de mimbre, donde la calidad de los profilácticos, contrasta con la calidad del papel empleado para las revistas especializadas y que no sufran el paso del tiempo en la mesita de alguna salita de espera.

Todo ello se encuentra en el revistero, al lado de la mesita de los Trabajadores Sociales. Este aspecto de que el revistero esté al lado de su mesita, también empieza a resultarme muy molesto, ya que cada vez que te acercas a buscar el periódico, los Trabajadores Sociales y el Vigilante se te quedan mirando hasta que te alejas. En el revistero, diariamente lo renuevan con 2 ejemplares del “Diario El Comercio” y 2 ejemplares de “La Nueva España”, además de tener el periódico de anuncios por palabras “El Cero” y además el “Güei”, que creo que es el primer periódico escrito integramente en bable. También tenemos toda clase de revistas, ya sean semanales o mensuales, como “El jueves”, “Interviú”, “Heavy Rock” o la revista asturiana de humanidades “Atlántica XXI”, pero también traen otras de revistas que es evidente que solo las leen las Trabajadoras Sociales, como las revistas “Micasa”, “Integral”, “Viajar” y curiosamente la revista sobre marihuana “Cannabis”, que sirve para que a algunos «usuarios» les entré la risa tonta cuando la ven. En estos 3 días que llevo acudiendo, ya me ha dado tiempo a leérmelas todas.

Ahora por la noche, sin que todavía se me haya pasado el disgusto de ayer, no puedo dejar de pensar en la situación ridícula que viví acompañando a Servando. Ahora en la camareta, no puedo evitar fijarme en las personas que hoy vamos a dormir juntas y pensar si me importaría que me vieran con ellos por la calle. Ahora mismo estoy con Lucas, Braulio y Valeriano. El bueno, el feo y el malo.

Lucas es un «carrilano» sevillano de 40 años, que viene y se va de Gijón. No hace ni dos meses que estuvo aquí y ha vuelto. Se sabe de memoria la Reglamentación de todos los sitios y lugares, algo que a mi me resulta imprescindible conocer ahora y de lo que solo se benefician los «carrilanos» como él. Con su melena, su barba y su mística mirada, se parece mucho a Ted Neeley en «Jesucristo Superstar» (1.973), que a buen seguro que Lucas le sacará beneficio. De Lucas no me extraña que se le de bien “mangar”, tecnicismo «carrilano» para definir el poner la mano en medio de la calle, junto a un cartel bien grande que diga “ESPAÑOL EN PARO PIDE UNA AYUDA”. Que Lucas te cuente su opinión sobre vivir «en la calle», es casi como para tenerle envidia, que no me acaba de convencer que estar «en la calle» sea tan divertido. Eso si, a Lucas no le pidas un cigarrillo aunque le veas con la cajetilla llena, «se tiene prohibido a si mismo dar tabaco dentro de los Albergues». Que arte más grande tiene mi Lucas.

Lo de Braulio es un tema aparte. Me ha impresionado mucho conocerle, aunque de cierta manera me encuentro incómodo junto a él. A Braulio ya lo conocía de vista, era uno de los borrachos que estaban todos los fines de semana por el Casco Antiguo de Oviedo y se arrimaban a los grupos de chavales que bebíamos en la calle. La mayoría de las veces, la gente le seguía el rollo, aunque se puede decir que al final acababan vacilándolo. La verdad es que yo siempre tiraba de largo, más por pena que por otra cosa, pero ahora la cosa ha cambiado y me siento rebajado al estar a su altura. Aunque no sabría decir su edad, apenas ha envejecido, aunque cuando se desnudó para irse a la cama lo vi físicamente cascado. Tener la oportunidad de hablar con él como compañeros y no como su proveedor de bebidas alcohólicas, me ha sorprendido mucho y para bien. Aunque veas a Braulio fumar, no le pidas un cigarrillo por que nunca tiene.

Con el que he hecho muy buenas migas ha sido con Valeriano, un asturiano del oriente. Tiene 56 años y estuvo en los años 80 viviendo en las comunas de la isla bonita de la Palma. A mi me parece una persona noble y por eso no entiendo que incansablemente me reconozca que ha sido un “vividor”, aunque en Canarias estuviese enganchado a las drogas. Se considera un artesano del cuero y para ello me enseñó una mochila llena de toda la herramienta necesaria para trabajarlo y de la que nunca se separa y vigila con muchísimo celo. Valeriano me ha afirmado que en la Oficina de Información al Transeunte no le van a «renovar», desde que hace unos meses discutiera con la Trabajadora Social Laura. Este martes le echaran del Albergue, después de haber disfrutado de sus 5 días al mes, ya que está empadronado en León y no en Asturias. Me dice que no le gustan los Albergues, aunque lleva años viniendo y que cuando se le acaben los días en Gijón, se irá a Avilés, luego a Cudillero y después rumbo a Galicia. Valeriano está obsesionado con dejar de fumar porros, aunque todavía no he tenido la oportunidad de poder verle fumar uno, ni tan siquiera lo he visto fumar un cigarrillo.

Se puede decir que Lucas, Braulio y Valeriano no tienen nada en común entre ellos, pero mientras estábamos preparándonos para acostarnos, hablando con Valeriano surgió el nombre de “la Luisi” y los tres estuvieron de acuerdo. Los cuatro estamos de acuerdo en el carácter impresentable de la Directora del Albergue de Cáritas de Avilés, cuando se dirige a «nosotros». 


  • 19/03/10 Se avisa y viene el fontanero a desatascar un W.C. Y el enfriador del agua. Fdo Xosé

  • 19/03/10 Vienen dos técnicos de lavadoras, en una sustituyen el programador, en la otra el botón de puesta en marcha y desatasca de varios objetos esta ultima. Volveran en los próximos días a cambiar los rodamientos de esta lavadora distinta a los anteriores, antes de que se rompa el eje de la misma. Fdo. Xosé

  • 19-03-10 Permanece el centro cerrado al público desde las 17:05 h. hasta las 17:40 h. debido a que el cupo de personas se encuentra completo. Fdo. Luis


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